En los Mares y Océanos
Tortuga boba

reino
Animalia
superfamilia
Chelonioidea
filo
Chordata
familia
Cheloniidae
clase
Reptilia
género
Caretta
subclase
Anapsida
especie
C. caretta
orden
Testudines
nombre binomial
Caretta caretta
       

Pocos animales en nuestro planeta han logrado una adaptación tan perfecta a su medio como las tortugas. Habitando el planeta desde hace más de 240 millones de años han hecho frente a cambios tan drásticos en el medio y en el clima como los que acabaron con la era de los dinosaurios.

Hace unos 100 millones de años, algunas de las tortugas que poblaban la tierra se lanzaron a la conquista de un nuevo territorio, el más importante, ya que cubría más de dos tercios del planeta, el mar. La evolución les hizo cambiar sus patas por aletas, y para poder nadar con rapidez, desarrollaron potentes músculos que incluso iban a ocupar los huecos bajo el caparazón que en su vida terrestre les servían de refugio frente a los depredadores.

Hoy podemos encontrar en los océanos del mundo siete especies de tortuga marina que son la tortuga Laúd, la tortuga Verde, la tortuga Boba, la tortuga Carey, la tortuga Olivácea, la tortuga de Kemp y la tortuga Flatback.

La tortuga boba es la segunda especie más distribuida mundialmente y también una de las más explotadas.

Se encuentra por todas las costas del pacífico de Suramérica y en Baja California y California; también se han encontrado en las islas japonesas de Okinawa. Se han dado casos en los que la tortuga viaja de San Diego (California) hasta Japón. Hay constancia de tortugas bobas en El Salvador y Panamá.

Estas tortugas pueden vivir en aguas más frías que la tortuga verde. También se encuentran en Brasil y en la reserva de Cabo Cañaveral. Asimismo se distribuyen por diferentes zonas del Mediterráneo.

Su nombre en España lo recibe por su costumbre de tomar el sol en la superficie del agua, donde se queda tan dormida y atontada que es fácil de capturar. Esta costumbre la hace a menudo ser víctima de atropellos por los barcos o sus hélices.

Se caracteriza por sus hábitos solitarios y su alimentación carnívora, especialmente de crustáceos, poríferos, moluscos, cefalópodos, equinodermos, y demás invertebrados bentónicos, así como otros pequeños y medianos animales marinos, que mastican con sus grandes y poderosas mandíbulas. No obstante, las fuentes de nutrientes, dependerán básicamente de la edad del individuo.

En el agua sus movimientos son armoniosos y parecen estar volando con agilidad por su medio. Son capaces de bucear a grandes profundidades, sin embargo, se ven todas limitadas por la necesidad de salir a respirar a la superficie cada 20-40 minutos.

Así como para respirar, las tortugas marinas se ven también limitadas por su necesidad de salir a la superficie para asegurar una correcta incubación de sus huevos. Esta operación de nidificación constituye uno de los momentos más peligrosos en la vida de las tortugas marinas hembras.

Los adultos pesan de 65 a 107 kg. y tienen una longitud de 72 a 103 cm. Los colores varían entre café oscuro y un amarillo con anaranjado, dorsalmente son color crema. Las crías son café oscuro.

Tienen aletas de dos garras, adaptadas para nadar grandes distancias, y la cabeza grande y redonda, similar a la de la tortuga verde. Tienen un pico muy grueso. El caparazón suele ser liso en los adultos y un poco más áspero en los jóvenes. El caparazón está normalmente lleno de parásitos.

Las hembras retornan a depositar sus huevos en el mismo lugar o cerca del lugar donde eclosionaron.

Al contrario de otras tortugas de mar, el cortejo y el apareamiento usualmente no tienen lugar cerca de la playa de anidamiento, haciéndose a lo largo de las rutas de migración.

La maduración sexual ocurre a los 4 años, cuando posee una longitud de 60 cm. El apareamiento se produce usualmente en la superficie; los machos usan sus dos garras para aferrarse al lomo de las hembras.

Los nidos suelen depositarse en climas tropicales y subtropicales. Los lugares de anidación preferidos suelen ser Brasil y Florida (Estados Unidos), pero han sido vistas en África, Turquía y Chipre, y en alguna ocasión en Australia.

Normalmente el desove es en verano, dependiendo del hemisferio. Para anidar las hembras migran grandes distancias, desde las zonas de alimentación.

 

El hueco para incubar los huevos suele ser de entre 25 y 50 cm. La incubación dura entre 42 y 72 días. Normalmente, las tortugas bobas tardan menos de una hora en desovar, y si son molestadas, vuelven al mar sin hacerlo. Si la temperatura en el nido es de 32° C o mayor, las crías serán hembras, mientras que si la temperatura es de 28° C o menor serán machos; si la temperatura es de 30° C serán 60% hembras y 40% machos. Depositan un promedio de 104 huevos (entre 35 y 180), de un diámetro de 39 mm y 40 gramos de peso.

Vive en aguas profundas, pero a menudo se halla cerca de la costa. En las costas mediterráneas se encuentran principalmente ejemplares pequeños y jóvenes (de hasta 75 cm. de longitud). Los animales adultos (de unos 120 cm.) son propios del Mediterráneo oriental.

La época reproductiva va de mayo a septiembre. La cópula es diurna y comprende desde mediados de abril hasta finales de agosto. Las puestas son nocturnas y tienen lugar entre las 10 de la noche y las 4 de la mañana (tan solo se han observado puestas diurnas de forma excepcional).

La incubación de los huevos dura entre 55 y 69 días, dependiendo del clima del lugar donde han sido depositados.

Diversos estudios señalan que las poblaciones de tortugas que se encuentran en las aguas mediterráneas, provienen de las playas de cría situadas en el Caribe, y que representan un grupo aislado de las poblaciones de tortugas bobas del Mediterráneo oriental, que crían en las islas griegas. Este hecho comporta la realización de migraciones desde las zonas de cría centroamericanas hacia el Mediterráneo. Los quelonios marinos son los únicos reptiles que efectúan migraciones a larga distancia.

Cada año una importante cantidad de individuos subadultos de Caretta caretta son capturados por las flotas palangreras. Esta es la principal causa de descenso de las poblaciones, pero hay otras que también afectan negativamente a la tortuga boba, como la contaminación marina, los enmallamientos accidentales en redes de pesca, la impregnación en restos de petróleo, el comercio ilegal, etc.

Otro gran enemigo de estos animales es las bolsas y residuos de plástico que flotan por el mar. Como en otros animales marinos (cetáceos, pinípedos) la gran cantidad de bolsas de plásticos y otras basuras que derivan por los mares constituyen un importante peligro. La ingestión accidental de plásticos provoca la muerte de miles de tortugas y mamíferos marinos cada año.

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