Hábitats
En la Montaña

 

Las montañas son hoy un refugio para infinidad de animales que, acosados por el avance de la especie humana, encuentran en estos parajes, de acceso más difícil, una última oportunidad de supervivencia. En este medio, puede considerarse, por tanto, como islas pobladas de especies propias y muchas veces aisladas de su entorno. Las condiciones que imperan en las grandes cordilleras del planeta, y en menor medida en algunos montes que emergen aislados de su entorno físico, oblogan por igual a plantas y animales a desarrollar adaptaciones especiales que sólo unos pocos logran alcanzar. Por esta razón, la flora y fauna de montaña presentan menor abundancia de especies, si bien acuden a ellas numerosos visitantes de otros medios, unas veces en busca de alimento y otras de refugio.

MONTAÑA (del latín montanea, de mons, montis) es una eminencia superior a 700 metros respecto a su base, es decir, una elevación natural del terreno. Las montañas se agrupan, a excepción de los volcanes, en cordilleras o sierras.

Las montañas cubren el 53% de Asia, el 36% de Norteamérica, el 25% de Europa, el 22% de Sudamérica, el 17% de Australia y el 3% de África. En total, un 24% de la litosfera constituye masa montañosa. Un 10% de la población mundial habita en regiones montañosas.

Todos los ríos mayores del mundo nacen en áreas de montaña, y más de la mitad de la humanidad depende del agua de las mismas.

El origen de las montañas es debido a fuerzas endógenas (orogénesis: oro=montaña; génesis=origen), posteriormente modificadas por factores exógenos, como la erosión. Las orogénesis que han dejado más huellas en el relieve y en la configuración actual de los continentes, derivan del plegamiento herciniano en la Era Primaria, y del plegamiento alpino en la Terciaria.

En la Era Cuaternaria las glaciaciones han erosionado las cadenas montañosas, dando lugar a muchos de los paisajes montañosos característicos. Un ejemplo de formación montañosa terciaria es la Cordillera de los Andes.

En la historia de la tierra han existido al menos tres períodos de formación de montañas:

Caledoniano, cuyos relieves montañosos se formaron hace 400 millones de años, como sucede en Escocia (cuyo nombre latino era el de Caledonia), cuyo pico más elevado es el Ben Nevis.

Herciniano, con relieves que se formaron hace 270 millones de años. Como por ejemplo, los Urales (pico Narodnaya de 1 873 msnm), y los Apalaches en Norteamérica (con el Monte Mitchell, de 2 025 msnm).

Alpino, con relieves montañosos elevados formando largas cordilleras, volcánicas o no, que se formaron hace unos 35 millones de años, como sucede en los Alpes (Europa) y el Himalaya en Asia. Son los relieves más jóvenes y muchos de ellos todavía se están levantando, resultando además que la erosión ha actuado sobre ellos durante menos tiempo, por lo que las montañas alpinas presentan las mayores alturas del relieve terrestre. Ejemplos representativos de este tipo de montañas son el Mont Blanc de 4 810 msnm. y el Everest de 8 848 msnm.

Clasificación

Hay montañas de estilos tectónicos, de plegamientos y fallas mixtas germánicas, jurásico y alpino.

Fruto de las distintas orogénesis podemos encontrar montañas plegadas o producto de una falla o fractura; e incluso plegado-fracturadas. También las hay de origen volcánico, como sucede con el Teide en Tenerife.

Según su altura las montañas se pueden dividir en colinas, montañas medias, y montañas altas. Por la forma en que se agrupan podemos encontrar cordilleras, unidas en sentido longitudinal, y macizos, agrupadas en forma más circular o compacta.

Montañas escarpadas o alpes

El significado etimológico de Alpes es valle, lo que pone de manifiesto que cuando se nombró a los Alpes, no interesaban tanto las cimas, sino los valles altos. Los pueblos Celtas, uno de los más primitivos de Europa, llamaron alpe en general a toda montaña escarpada. En esta sección se toma alpe como sinónimo de montaña escarpada.

Europa es donde más cordilleras alpinas existen, contando entre ellas 18 cordilleras, entre las cuales se pueden citar los Alpes, Pirineos, Cárpatos, etc. Los encontramos también en Japón, Nueva Zelanda, en Groenlandia, Transilvania, y hasta en la luna.

El mayor sistema de montañas volcánicas en el mundo es el Cinturón de Fuego del Pacífico, con 48.000 km, el segundo es el llamado Alpino-Himalayo.

Según la geología hay montañas de forma Alpina. Desde el momento mismo en que nace una montaña, la erosión comienza a desgastarla. Cuanto más antigua es una montaña, tanto más baja y redonda será su silueta.



Clima y vegetación

Otras características fundamentales para considerar un terreno montañoso son el clima y la vegetación. El clima de montaña es más frío y húmedo que el del llano, puesto que la temperatura desciende a un ritmo aproximado de 5º cada 1 km de altitud, y las lluvias van aumentado con la altura, debido al llamado «efecto pantalla», si bien es frecuente encontrar en las zonas montañosas vertientes más húmedas (expuestas a vientos húmedos), frente a las más secas, en las que esos mismos vientos han perdido la humedad por elevación, y tienden a absorber la existente en el suelo, fenómeno conocido como «efecto Föehn»; tal es el fenómeno que se produce en los Pirineos, donde su vertiente norte es más húmeda que la española o sur.

La vegetación de montaña se encuentra escalonada o en pisos. En los pisos inferiores podemos encontrar vegetación similar a la del llano circundante, pero a medida que se asciende, van apareciendo especies más higrófilas y más resistentes al frío; tras las últimas especies arbóreas, aparece la pradera alpina, seguida del roquedo e incluso la nieve perpetua. Las especies presentes en cada uno de estos pisos y la altitud a la que podemos encontrarlas, varían según los continentes y también con la latitud, pues no es lo mismo una zona montañosa en zonas subpolares que en zonas tropicales.

Las montañas rocosas reciben una cantidad moderada de precipitaciones en forma de lluvia, sobre todo durante los meses de invierno. Las praderas cubren los niveles inferiores y dan paso a grandes bosques de coníferas. Por encima de la zona arbolada se extienden pastizales y arbustos aislados. Las cimas de los picos tienen escasa vegetación y algunos están cubiertos de nieve y hielo durante todo el a

La fauna

También los animales se enfrentan a las duras condiciones de la montaña; en su caso, tres son los factores principales que condicionan su presencia en el medio. Ante todo está el frío, que les obliga a dotarse de una cubierta protectora y en muchos casos a sobrevivir durante el largo invierno en estado de hibernación. En segundo lugar aparece la pendiente, un elemento selector de gran peso, pues muy pocas especies son capaces de desplazarse con la necesaria agilidad entre riscos, paredes casi verticales y placas de hielo. Por último, el efecto del viento se convierte, para las aves, en un filtro de extraordinaria eficacia que reduce de forma drástica la ornitofauna propiamente de montaña. La fuerza del viento frena, además, la presencia de muchos insectos, a los que arrastra e impide desplazarse.

 

El ecosistema

La montaña en su conjunto constituye un ecosistema que muy a menudo presenta características totalmente diferentes de las de su entorno inmediato, como sucede en el caso de los grandes montes africanos que se elevan en la sabana.

Además, a consecuencia de los notables cambios ambientales (tanto climáticos como del sustrato físico) que se producen en trayectos relativamente cortos, el ecosistema global se divide en multitud de nichos. Surge así una gran diversidad de medios, lo cual explica el gran número de endemismos, sobre todo botánicos, que encontramos en las montañas. La fauna, aunque representada por menor número de especies, cuenta con numerosos habitantes. Unos acuden huyendo de la persecución de que son objeto en las tierras bajas; otros, por su parte, buscan allí alimento o mejores temperaturas durante la época estival y luego, con la llegada del invierno, en su mayoría descienden de regreso a las tierras bajas.

El ecosistema de montaña se caracteriza, pues, por su gran diversidad en un espacio reducido y por su constante dinamismo. En ello radica precisamente la percepción de belleza que tantos encontramos en este hábitat.

Las montañas más altas de cada continente - Las siete cimas:


Montaña
Cordillera
País
Altura
Asia
    Everest
    Himalaya
    Nepal/Tíbet
    8.846 m
América del sur
    Aconcagua
    Andes
    Argentina
    6960 m
América del norte
    Monte McKinley
    Alaska
    EE.UU
    6.194 m
África
    Kilimanjaro
    Pare
    Tanzania
    5.895 m
Europa
    Elbrús
    Cáucaso
    Rusia
    5.642 m
Oceanía
    Monte Jaya
       ---
    Nueva Guinea
    5.030 m
Continente antártico
    Monte Vinson
       ---
         ---
    5.140 m

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