DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES
Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.
En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.
Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.
EN LA MONTAÑA
Montaña (del latín montanea, de mons, montis) es una eminencia superior a 700 metros respecto a su base, es decir, una elevación natural del terreno. Las montañas se agrupan, a excepción de los volcanes, en cordilleras o sierras.
Las montañas cubren el 53% de Asia, el 36% de Norteamérica, el 25% de Europa, el 22% de Sudamérica, el 17% de Australia y el 3% de África. En total, un 24% de la litosfera constituye masa montañosa. Un 10% de la población mundial habita en regiones montañosas.
Todos los ríos mayores del mundo nacen en áreas de montaña, y más de la mitad de la humanidad depende del agua de las mismas.
El origen de las montañas es debido a fuerzas endógenas (orogénesis: oro=montaña; génesis=origen), posteriormente modificadas por factores exógenos, como la erosión. Las orogénesis que han dejado más huellas en el relieve y en la configuración actual de los continentes, derivan del plegamiento herciniano en la Era Primaria, y del plegamiento alpino en la Terciaria.
En la Era Cuaternaria las glaciaciones han erosionado las cadenas montañosas, dando lugar a muchos de los paisajes montañosos característicos. Un ejemplo de formación montañosa terciaria es la Cordillera de los Andes.
En la historia de la tierra han existido al menos tres períodos de formación de montañas:
Caledoniano, cuyos relieves montañosos se formaron hace 400 millones de años, como sucede en Escocia (cuyo nombre latino era el de Caledonia), cuyo pico más elevado es el Ben Nevis.
Herciniano, con relieves que se formaron hace 270 millones de años. Como por ejemplo, los Urales (pico Narodnaya de 1 873 msnm), y los Apalaches en Norteamérica (con el Monte Mitchell, de 2 025 msnm).
Alpino, con relieves montañosos elevados formando largas cordilleras, volcánicas o no, que se formaron hace unos 35 millones de años, como sucede en los Alpes (Europa) y el Himalaya en Asia. Son los relieves más jóvenes y muchos de ellos todavía se están levantando, resultando además que la erosión ha actuado sobre ellos durante menos tiempo, por lo que las montañas alpinas presentan las mayores alturas del relieve terrestre. Ejemplos representativos de este tipo de montañas son el Mont Blanc de 4 810 msnm. y el Everest de 8 848 msnm.
Clasificación
Hay montañas de estilos tectónicos, de plegamientos y fallas mixtas germánicas, jurásico y alpino.
Fruto de las distintas orogénesis podemos encontrar montañas plegadas o producto de una falla o fractura; e incluso plegado-fracturadas. También las hay de origen volcánico, como sucede con el Teide en Tenerife.
Según su altura las montañas se pueden dividir en colinas, montañas medias, y montañas altas. Por la forma en que se agrupan podemos encontrar cordilleras, unidas en sentido longitudinal, y macizos, agrupadas en forma más circular o compacta.
Montañas escarpadas o alpes
El significado etimológico de Alpes es valle, lo que pone de manifiesto que cuando se nombró a los Alpes, no interesaban tanto las cimas, sino los valles altos. Los pueblos Celtas, uno de los más primitivos de Europa, llamaron alpe en general a toda montaña escarpada. En esta sección se toma alpe como sinónimo de montaña escarpada.
Europa es donde más cordilleras alpinas existen, contando entre ellas 18 cordilleras, entre las cuales se pueden citar los Alpes, Pirineos, Cárpatos, etc. Los encontramos también en Japón, Nueva Zelanda, en Groenlandia, Transilvania, y hasta en la luna.
El mayor sistema de montañas volcánicas en el mundo es el Cinturón de Fuego del Pacífico, con 48.000 km, el segundo es el llamado Alpino-Himalayo.
Según la geología hay montañas de forma Alpina. Desde el momento mismo en que nace una montaña, la erosión comienza a desgastarla. Cuanto más antigua es una montaña, tanto más baja y redonda será su silueta.
Clima y vegetación
Otras características fundamentales para considerar un terreno montañoso son el clima y la vegetación. El clima de montaña es más frío y húmedo que el del llano, puesto que la temperatura desciende a un ritmo aproximado de 5º cada 1 km de altitud, y las lluvias van aumentado con la altura, debido al llamado «efecto pantalla», si bien es frecuente encontrar en las zonas montañosas vertientes más húmedas (expuestas a vientos húmedos), frente a las más secas, en las que esos mismos vientos han perdido la humedad por elevación, y tienden a absorber la existente en el suelo, fenómeno conocido como «efecto Föehn»; tal es el fenómeno que se produce en los Pirineos, donde su vertiente norte es más húmeda que la española o sur.
La vegetación de montaña se encuentra escalonada o en pisos. En los pisos inferiores podemos encontrar vegetación similar a la del llano circundante, pero a medida que se asciende, van apareciendo especies más higrófilas y más resistentes al frío; tras las últimas especies arbóreas, aparece la pradera alpina, seguida del roquedo e incluso la nieve perpetua. Las especies presentes en cada uno de estos pisos y la altitud a la que podemos encontrarlas, varían según los continentes y también con la latitud, pues no es lo mismo una zona montañosa en zonas subpolares que en zonas tropicales.
Las montañas rocosas reciben una cantidad moderada de precipitaciones en forma de lluvia, sobre todo durante los meses de invierno. Las praderas cubren los niveles inferiores y dan paso a grandes bosques de coníferas. Por encima de la zona arbolada se extienden pastizales y arbustos aislados. Las cimas de los picos tienen escasa vegetación y algunos están cubiertos de nieve y hielo durante todo el año.
Montañas más altas
Las siete cimas:
África: Kilimanjaro (5.895 m)
Norteamérica: Monte McKinley (6.194 m)
América del sur: Aconcagua (6.959 m)
Asia: Everest (8.848 m), la más alta del mundo.
Europa: Monte Elbrus (5.642 m)
Oceanía: Puncak Jaya (4.884 m)
Antártida: Macizo Vinson (4.897 m).








