Hábitats
En las Regiones Polares

 

Bajo la denominación de «regiones polares» se engloban dos entidades geográficas que si bien tienen en común las bajas temperaturas y la presencia permanente y por doquier de los hielos, son de orígenes distintos, lo cual se refleja con claridad en su composición florística y faunística. En primer lugar, la región polar del hemisferio boreal, el Ártico, es una amplia extensión del mar helada de manera perenne y que durante parte del año mantiene comunicación con los grandes continentes que la circundan, gracias a la ampliación de la superficie helada. La región polar del hemisferio austral, la Antártida, es, por el contrario, un auténtico continente helado.

Las  REGIONES POLARES son las áreas alrededor de los Polos Norte y Sur geográficos de la tierra. El área alrededor del Polo Norte geográfico, incluye casi todo el Océano Ártico y áreas del norte de Europa, Asia y Norteamérica. El área alrededor del Polo Sur geográfico, incluye al continente de la Antártica y partes del gran Océano Sur.

Los polos geográficos de la tierra se encuentran en una ubicación algo diferente a la de los polos magnéticos. La región Ártica se extiende desde el Polo Norte hasta el círculo polar Ártico (latitud 66.5 N). La región Antártica se extiende desde el Polo Sur hasta el círculo Antártico (latitud 66.5 S).

Son los lugares más fríos del planeta. El Ártico es un océano semicongelado, que se encuentra encerrado por vastas extensiones de tundra azotada por el viento; mientras que la Antártida es un continente cubierto de hielo y rodeado por los mares más tormentosos del mundo.

Las similitudes entre ellos, y que los distinguen de cualquier otro tipo de hábitat, es que durante el verano cuentan con luz natural todo el día; en tanto que en invierno, la oscuridad es perpetua. Pero entre ellos existen muchas diferencias físicas, con un efecto importante sobre la vida animal. En el Ártico muchos animales viven en tierra, y en la Antártida, la fauna se basa casi por completo en el océano.

DÍA Y NOCHE

Si vives en un lugar alejado del ecuador, es posible que notes que durante el invierno hay menos horas de luz solar que durante el verano. Esto se debe a la inclinación del eje de la tierra. La inclinación de la tierra es la razón de las estaciones. Cuanto más cerca se está de los polos de la tierra, menor cantidad de luz solar hay durante los días de invierno.

En los círculos Ártico y Antártico hay un día entero cuando el sol nunca se pone y cuando el sol nunca se alza. El sol nunca se pone durante el solsticio de verano (junio 21 en el norte, diciembre 21 en el sur), y no se alza durante el solsticio de invierno (diciembre 21 en el norte, junio 21 en el sur). Semanas antes del solsticio, el número de horas del día disminuye hasta que llega el solsticio de invierno y el sol no se alza durante un día entero. Después del solsticio de invierno, la cantidad de luz solar aumenta cada día hasta el solsticio de verano, cuando el sol no se pone durante un día entero.

Justo en los polos, el sol brilla durante la mitad del año y hay oscuridad durante la otra mitad. Esto hace que un año sea como un largo día. El sol se alza en primavera, alcanza su máximo punto en el cielo durante el verano, y se pone durante el otoño. De manera que el sol es visible en el Polo Sur únicamente durante el verano, y se encuentra oculto y todo está oscuro durante el invierno en el Polo Norte. El tiempo, cuando el sol permanece en el cielo de manera continua, es conocido como «día polar».

Al cubrir 12 millones de kilómetros cuadrados aproximadamente, el Océano Ártico es el más pequeño y también el menos profundo del planeta. Durante los meses de verano, en los que la luz diurna permanece, produce un abastecimiento constante de energía, que es aprovechada por una gran cantidad de algas planctónicas, las que forman el primer eslabón en la cadena alimentaria de este océano, y que finalmente nutre a animales de gran tamaño, como ballenas y osos polares.

El hielo del mar, o bien la falta de éste, es un factor muy importante en cuanto a determinar el lugar donde vivirán los mamíferos grandes, especialmente durante el invierno, cuando la superficie cubierta por el hielo alcanza su mayor extensión. Los osos polares y zorros árticos pueden atravesarla en busca de alimento, pero las focas y otros mamíferos marinos, deben contar con aberturas de respiración para poder sobrevivir.

A pesar de estas condiciones, la vida marina es abundante en el Ártico, ya que el agua fría es rica en oxígeno, y el sedimento del lecho marino lo es en nutrientes. En tierra, no obstante, el frío intenso del invierno no permite la supervivencia de árboles, lo que tiene como consecuencia la formación de tundra; esto es, un paisaje que se caracteriza por ser llano, a menudo monótono y que fue «barrido» por los témpanos del último periodo glaciar. Actualmente la existencia de témpanos en el Ártico se restringe principalmente a las montañas y al casquete de hielo que cubre Groenlandia, pero vastas extensiones de tundra permanecen congeladas bajo tierra. Esta capa congelada, llamada «capa subterránea de hielo o permafrost», impide que el agua producida por la fusión de hielos que se forma en la primavera, escurra, con lo cual se crean lugares llenos de agua en una región donde, paradójicamente, la caída de lluvia o nieve es muy escasa.

A finales de la primavera y principios del verano, las plantas de la tundra crecen y florecen con mucha rapidez, con lo que arriban los gansos y otras aves migratorias a obtener alimento, y una cantidad enorme de mosquitos aparecen de estas pozas de la tundra. Cuando el breve verano llega a su término, estos migrantes se van, lo que marca el fin de otro año biológico.

A diferencia del Ártico, el continente antártico se encuentra aislado del resto del mundo: el hielo que lo cubre alcanza hasta 4.000 metros de espesor y se interna en el mar, con lo que crea enormes plataformas de hielo. En la península Antártica –un «dedo» de tierra que apunta hacia América del sur- las temperaturas en el verano se elevan a unos cuantos grados sobre cero, pero en el resto del continente, el promedio se mantiene bajo el punto de congelación durante todo el año.

La mayoría de las cadenas alimenticias de la tierra comienzan por las plantas y demás organismos que obtienen su energía del sol mediante el proceso de fotosíntesis. Los animales herbívoros se alimentan de plantas, y otros animales comen los herbívoros para dar origen a la cadena alimenticia. Debido a que virtualmente no hay tierra en la Antártida, son pocas las plantas que pueden sobrevivir allí. Sin embargo, hay animales que viven en la Antártida, incluyendo muchas especies diferentes de pingüinos. ¿Cómo obtienen los alimentos necesarios? Las cadenas alimenticias de la Antártida están muy ligadas al océano. Casi todos los animales de la Antártida obtienen sus alimentos en el Océano del Sur (Austral) que rodea el continente.

En muchos lugares de la línea costera de la Antártida crecen algas y líquenes en las rocas desnudas, pero la Península Antártica es el único sitio del continente donde pueden sobrevivir las plantas de tierra. También es el único sitio con una gama importante de animales terrestres, si bien éstos se reducen principalmente a colémbolos, ácaros y gusanos nematodos, los que rara vez alcanzan más de 5 mm de largo. El resto de los animales terrestres de la Antártida son especies que se alimentan del mar y que llegan a la orilla a procrear, como pingüinos, o bien carroñeros que exploran donde procrean estos animales, como los págalos. A excepción de los pingüinos emperadores, otros vertebrados abandonan el hielo al finalizar el verano para pasar el invierno en el mar.

Aunque habitan en los extremos opuestos de la tierra, los animales que viven en el Ártico y en la Antártida comparten muchas adaptaciones, siendo la resistencia al frío extremo lo primero que han debido desarrollar; sin embargo, casi tan importante como esto es la capacidad para abastecerse de un alimento que depende en gran medida de las estaciones del año. Para algunos animales, el invierno es una buena época para obtener comida, pero para la mayoría, el hambre y el frío convierten estos largos meses en la temporada crítica. Estas condiciones de prueba significan que, al compararlos con otros lugares, los polos se encuentran habitados por muy pocas especies animales; no obstante, aquellos que sí se desarrollan en estas zonas, pueden ser extraordinariamente numerosos.

El Océano Austral que rodea la Antártida, es uno de los mares más ricos del mundo desde el punto de vista biológico. Si bien el número de especies es relativamente bajo, la magnitud de sus poblaciones es a menudo enorme, porque la ininterrumpida luz del sol en verano, genera un amplio abastecimiento de alimento. En este sentido, el krill –los pequeños crustáceos que conforman la dieta de focas y ballenas- es especialmente prolífico: se estima que algunos cardúmenes llegan a pesar cerca de 10 millones de toneladas y son suficientemente grandes para ser vistos por los satélites que surcan el espacio.

Aun cuando el Océano Austral es siempre frío, mantiene una temperatura mínima de aproximadamente -1,8º C; bajo esta temperatura, el agua del mar se congela, por lo que este océano es bastante cálido si lo comparamos con la Antártida propiamente dicha.

FENÓMENOS EN LA ATMÓSFERA POLAR

Hay ciertos fenómenos que son únicos de la atmósfera que se encuentra sobre las regiones polares de la tierra:

 La Aurora

En la parte superior de la termosfera, una de las capas de la atmósfera terrestre, partículas energéticas procedentes del sol, siguen las líneas del campo magnético de la tierra en dirección a los polos. Los gases de la atmósfera superior se iluminan con esta energía extra.

Este espectáculo sólo puede verse en latitudes elevadas y es conocido como Aurora Borealis (luces del norte) en el hemisferio norte, y Aurora Austral (luces del sur) en el hemisferio sur.

Las nubes noctilucentes

Las nubes noctilucentes se forman en las regiones polares en la mesosfera, la capa de la atmósfera de la tierra entre la termosfera y la estratosfera. Éstas se encuentran mucho más altas que las nubes típicas, pero las nubes noctilucentes no son nubes típicas. La palabra noctilucente  significa «que brillan», y estas nubes brillan en azul cuando son iluminadas desde abajo durante la puesta del sol.

Menos ozono

La capa de ozono, ubicada en la estratosfera, protege nuestro planeta de la peligrosa radiación UV. Sin embargo, durante el siglo XX, los contaminantes usados en recipientes aerosoles y en refrigeración, destruyeron gran cantidad de ozono. La mayor parte de la destrucción del ozono ocurrió en la parte de la estratosfera que se encuentra sobre las regiones polares de la tierra. Actualmente existen varios agujeros en la capa de ozono, áreas donde la cantidad de ozono es sólo un tercio de lo que solía ser, incluyendo el gran agujero sobre la Antártida.

El clima frío

 

Menor cantidad de energía solar llega hasta los polos, lo cual hace que sea más frío. Sin embargo, aun cuando ambos polos reciben la misma cantidad de luz solar, el polo norte es menos frío que el polo sur. Esto se debe a que el polo norte se encuentra sobre el Océano Ártico, que es menos frío que la Antártica y su gruesa capa de hielo. La Antártica es el continente más frío de la tierra. Tiene uno de los climas más inhóspitos del planeta, con fuertes vientos y poca precipitación.

Los eventos climáticos ocurren en la troposfera, que tiene aproximadamente la mitad del grosor en los polos que en el ecuador.

OCÉANOS POLARES

En las regiones polares de la tierra hay dos océanos:

   El Océano Ártico, que se encuentra en la región del Polo Norte.
   El Océano del Sur o Austral, que se encuentra en la región del Polo Sur.

Los océanos que se encuentran en las regiones polares, son diferentes a los demás océanos de la tierra. Por lo general hay hielo marino en su superficie, especialmente durante los meses de invierno. Estas aguas heladas son el hogar de una vida marina única.

El agua marina de las regiones polares puede ser más densa que el agua marina de otras regiones. Esto se debe a que el agua marina en los océanos polares es fría. El agua también puede contener mayor salinidad que otras aguas marinas durante el invierno, cuando el hielo marino, formado por agua fría, se congela en la superficie del océano. El agua densa y salada se hunde en el fondo de los océanos y viaja fuera de las regiones polares a través de corrientes lentas, como parte del patrón global de circulación conocido como «circulación termohalina».

Los océanos polares se están calentando a medida que cambia el clima de la tierra. Los científicos están estudiando cómo están cambiando estos océanos, su vida marina y el hielo marino de la superficie, en respuesta a los cambios climáticos recientes.

Los científicos han hallado que el hielo del Océano Ártico se está derritiendo tan rápidamente que cerca del año 2040 ya no habrá hielo marino en el Ártico durante los meses de verano. El derretimiento del hielo marino amenaza a especies del Océano Ártico como los osos polares. En el Antártico, los científicos estudian el efecto de una menor cantidad de hielo marino sobre la temporada de cría de los pingüinos.

Si la tierra llegara a calentarse lo suficiente como para que no se forme hielo en los océanos polares, el agua salada ya no sería tan densa, y como consecuencia no se desplazaría por el fondo de los océanos, lo cual desaceleraría, e incluso detendría, la circulación global de los océanos. Si los océanos llegasen a detener su patrón de circulación global, cambiarían muchos aspectos de nuestro planeta, incluyendo climas regionales, severidad de eventos de los estados del tiempo y ecosistemas marinos.

Gran variedad de seres vivos habitan las regiones polares de la tierra – desde diminutos líquenes incrustados en las rocas del paisaje de la tundra Ártica, hasta inmensas ballenas nadando en las aguas heladas del Océano del Sur. Algunos animales son sólo residentes a tiempo parcial, ya que durante el invierno migran hacia latitudes menores, en búsqueda de lugares más cálidos. Otros viven en las áreas polares durante todo el año. La mayoría de los animales tienen adaptaciones especiales que les permiten sobrevivir al frío extremo de las regiones polares de la tierra.

Las llanuras barridas por el viento de la tundra Ártica pueden parecer estériles, pero en realidad están habitadas por gran cantidad de plantas y animales. Una gran parte de la tierra en la región del Polo Norte forma parte del bioma de tundra de la tierra, incluyendo las partes del norte de Canadá, Alaska (EE.UU), países Escandinavos y Rusia, al igual que la periferia norte de Groenlandia que no está cubierta de hielo.

Si viajamos hacia el sur de la tundra Ártica, donde las temperaturas son algo menos heladas (aunque todavía realmente frías), es posible encontrar amplios bosques de árboles coníferos. Viajando hacia el norte de la tundra ártica, se encuentran osos polares y la singular vida marina del Océano Ártico.

Conforme a las condiciones del Tratado Antártico que entró en vigor en 1961, actualmente la Antártida se encuentra protegida contra la explotación comercial. En el Ártico, por el contrario, la situación es muy diferente, ya que en muchos sitios se explota petróleo, extracción de minerales y caza. En ambas regiones polares, pero en especial en la Antártida, la vida silvestre está enfrentando cambios en su hábitat, que son producidos por el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera (causante del calentamiento global) y por el adelgazamiento de la capa de ozono (lo que provoca mayores niveles de radiación ultravioleta).

En el año 2000, los oceanógrafos informaron del hallazgo de grandes superficies de aguas abiertas en el Polo Norte, una región que normalmente se encuentra cubierta de hielos flotantes. Se cree, casi con absoluta certeza, que este derretimiento sin precedentes de la capa de hielo polar fue provocado por el calentamiento global.



LA TUNDRA Y LA TAIGA

La taiga o bosque boreal es el bosque con predominio de coníferas que ocupa la franja terrestre más septentrional de las zonas templadas del hemisferio norte, entre las regiones ocupadas por la tundra (planicie o llanura polar) y la estepa (desierto frío).

El clima de la taiga se caracteriza por inviernos largos, fríos y con mucha nieve, y unos veranos cortos, húmedos y frescos. Estas condiciones climáticas determinan en gran medida el resto de las características de este bioma, como por ejemplo, la reducida fertilidad de su suelo a causa del bajo aprovechamiento agrícola.

Es uno de los biomas más importantes del hemisferio norte, y ocupa alrededor del 10% de la superficie terrestre total. Se extiende por una enorme franja de tierras comprendidas aproximadamente entre los 50º y los 70º de latitud norte, a través de América del norte, Europa y Asia. También existen parcelas más pequeñas de este tipo de bosque en regiones situadas más al sur, en áreas subalpinas de montañas de latitudes templadas y hasta tropicales.

El funcionamiento ecológico del bioma de la taiga está determinado por su clima, frío pero menos riguroso que el de la tundra, y por un suelo que sufre menos el efecto de este clima. Las bajas temperaturas provocan que la precipitación que cae en las regiones boreales sea casi siempre en forma de nieve. De esta manera, se forma una capa blanca sobre los árboles y el suelo, que permanece gran parte del año e impide la congelación. Por otra parte, los árboles, que son de hoja perenne, tan pronto como llega el buen tiempo y desaparece la nieve, tienen las hojas dispuestas para comenzar la fotosíntesis.

El estrato arbóreo tiene una importancia crucial en el ecosistema de la taiga. En los bosques más densos, los árboles crecen apretujados e impiden que la luz llegue a los estratos inferiores, donde se crea un medio umbrío, con un nivel de humedad muy elevado. Estas condiciones dificultan el crecimiento de la vegetación de sotobosque que, generalmente, es pobre y está formada básicamente por arbustos bajos perennifolios.

La taiga presenta dos tipos principales de formaciones vegetales: el bosque de coníferas y las turberas y pantanos (paisajes inundados, la extensión más grande de turbera de la taiga Euroasiática se extiende por la depresión de la región de Siberia occidental).

La tundra es la formación vegetal propia de las zonas alrededor de los polos, caracterizadas por un clima muy frío y precipitaciones escasas. La vegetación de estas áreas es muy pobre al causa del clima riguroso, y las plantas que viven no pueden tener raíces profundas porque el suelo está helado prácticamente todo el año. Abundan el musgo, los líquenes y algunas especies herbáceas muy adaptadas al frío; en las zonas meridionales del bioma también hay algunos arbustos.

La fauna es polar, formada por animales con pelaje denso y una capa de grasa que les aísla y protege de las bajas temperaturas.

 

El factor geográfico que determina el paisaje de la tundra es la latitud. La localización de la tundra en zonas polares de la tierra hace que los rayos solares lleguen en un ángulo muy oblicuo, por esta razón, la radiación solar que incide es muy baja, hecho que provoca las bajas temperaturas.

Los paisajes de la tundra y sus comunidades vegetales varían considerablemente en sentido latitudinal. Normalmente se distinguen tres zonas dentro del bioma: la tundra ártica (la más septentrional), la tundra típica (central) y la tundra arbustiva (meridional).

La tundra se extiende por las regiones de la tierra situadas por encima de los 70º de latitud, desde el límite de los bosques de coníferas, hasta donde comienzan los hielos permanentes. El área cubierta por estos biomas corresponde únicamente al 3% de la superficie total de las tierras emergidas del planeta, y se extiende por una franja relativamente estrecha de las costas del hemisferio boreal y por los territorios antárticos al hemisferio austral. La tundra ártica, en el hemisferio norte, es la más extensa –ocupa unos 20.000 km²- y forma una especie de cinturón que atraviesa las partes más septentrionales de Eurasia y América del norte, alrededor del Océano Ártico. En el hemisferio sur prácticamente no existe tundra porque las latitudes altas de este hemisferio se encuentran ocupadas mayoritariamente por el océano; sólo la Península Antártica presenta formaciones propias de este bioma.

La tundra es un bioma muy joven, que comenzó a formarse hace unos 10.000 años, pero en regiones muy meridionales, ya que la zona que ocupa actualmente se encontraba totalmente cubierta por el hielo.

En general la diversidad vegetal y animal de la tundra es baja, ya que se trata de un bioma propio de áreas con un ambiente muy riguroso. De hecho, el grado de diversidad disminuye a medida que se gana latitud, hasta llegar a la zona polar. Por otro lado, el funcionamiento ecológico de la tundra es bastante simple e inmaduro a causa de las condiciones climáticas adversas y del terreno. Estos factores determinan que en la tundra haya una escasa producción primaria, acompañada de una baja acumulación de biomasa.

A grandes rasgos se puede decir que la vida en la tundra se hace y se deshace sucesivamente cada seis meses, con el cambio que provoca cada deshielo primaveral.

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