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«Cómo Saber que un Criadero de Perros Cumplirá con las Expectativas»

El perro doméstico cuenta con una historia cercana y antigua junto al ser humano. Juntos, perros y humanos, han coevolucionado, pueden comunicarse y cooperar entre sí, son capaces de entender las intenciones de cada uno y son sensibles a sus diferentes emociones.

Durante la larga trayectoria junto al ser humano, los perros han cumplido variadas funciones: algunos han sido y siguen siendo útiles como herramienta de trabajo para los ganaderos; otros son excelentes trabajadores en las difíciles -y en ocasiones arriesgadas-, tareas de búsqueda y rescate; mientras que otros muchos, son los perfectos compañeros de vida y juegos.

Cada raza posee unos rasgos específicos que se han conservado a lo largo de los años. La cría responsable es lo que mantiene vivos estos rasgos. En el centro canino siemprecan, te ofrecen todas las garantías de una cría responsable, en la que prima el amor por las razas de perros con las que trabajan.

Como proceso, la cría responsable implica el apareamiento únicamente de animales sanos y fieles a su raza. La cría exige mucho tiempo y requiere una gran investigación, una preparación adecuada y la elección de los mejores hogares posibles para los cachorros. En resumen, la cría responsable de perros, requiere conocimientos y un alto nivel de compromiso.

Las malas prácticas de cría conllevan efectos profundamente perjudiciales para el bienestar, tanto de los animales, como de sus familias humanas. Las consecuencias de una mala práctica, pueden provocar toda una vida de sufrimiento, debido a una mala salud y/o a una mala idoneidad como mascotas, lo que dará lugar a muertes prematuras, malos tratos y abandonos.

Cómo Saber que un Criadero de Perros Cumplirá con las Expectativas

Principios de una Cría Responsable

Un criador de perros responsable, debe respetar el valor intrínseco de cada ejemplar.

Antes de iniciar el proceso de cría, es fundamental saber cuál es la mejor edad para hacerlo. Por ejemplo, no se debería hacer criar a una hembra antes de que se complete el segundo o tercer ciclo de celo, y los ciclos pueden variar de un ejemplar a otro. La mayoría de las hembras pueden criar a partir de entre los 6 y los 12 meses de edad, lo que no significa que sea lo más conveniente. Los criadores responsables son muy conscientes de ello.

Quienes defienden la cría responsable, saben que hay que dar a los perros la oportunidad de «crecer», tanto a las hembras como a los machos. Es una buena forma de saber si existen trastornos hereditarios y predisposiciones genéticas. Los criadores responsables harán todo lo posible por mejorar las condiciones de salud (tanto física como psicológica) de los cachorros a través de la cría, y nunca en su menoscabo. “Criar para mejorar"… éste es el lema de los criadores responsables.

Un criador responsable:

● Demuestra una preocupación sincera por el bienestar de los perros reproductores y sus generaciones futuras. Evita la cría de razas prohibidas y sus híbridos, animales estrechamente emparentados, con trastornos hereditarios o características exageradas que comprometan el bienestar. Evita criar perros con temperamentos que puedan producir cachorros que acaben siendo mascotas inadecuadas (por ejemplo, demasiado reactivas, temerosas o agresivas hacia las personas u otros animales).

● Demuestra comprensión sobre los efectos perjudiciales para la salud de los futuros cachorros a través de la endogamia y evita la reproducción excesiva de los ejemplares más populares.

● Garantiza que cada cachorro pueda encontrar el hogar compatible y adecuado con propietarios responsables.

● Aloja y cuida a adultos y cachorros de manera que se proteja y promueva el bienestar y se garantice que experimenten una buena calidad de vida.

● Garantiza que las primeras experiencias de los cachorros sean positivas y extensas y moldea su desarrollo para que sean adecuados como mascotas.

● No vende cachorros que no hayan sido criados en sus instalaciones y no vende cachorros a intermediarios. No actúa como tercero ni utiliza a terceros para la venta de cachorros, ya que va en detrimento del bienestar de los animales. Los cachorros vendidos a través de terceros, tienen más probabilidades de experimentar peores condiciones de bienestar (como separación temprana de la madre y los hermanos, viajes adicionales y exposición a nuevos entornos), lo que aumenta el riesgo de desarrollo de problemas de conducta y enfermedades en los cachorros.

● Reconoce la vulnerabilidad de los cachorros y no los entrega antes de las 8 semanas.

● Mantiene registros precisos y puede proporcionar un historial completo de toda la vida del perro adulto o cachorro bajo su cuidado. Comparte los resultados de exámenes clínicos y pruebas genéticas de los padres.

La cría responsable marca la pauta en la gestión de la salud de los animales de compañía. Requiere una cuidadosa planificación y ejecución para garantizar el bienestar, tanto de los padres como de sus crías. Corresponde al criador seguir unas buenas prácticas de cría para garantizar la salud y seguridad de cualquier camada. Y los cuidados no acaban ahí. Los cachorros necesitarán un seguimiento continuo, estimulación positiva, interacciones y controles sanitarios regulares para que sean buenos embajadores de su raza a medida que crecen.

Sin una cría responsable, los refugios de animales siguen saturados y los animales vagabundos aumentan la ya pesada carga de las sociedades humanitarias y los organismos de control de animales.