En la Selva
Hipopótamo enano o pigmeo

REINO
Animalia
FAMILIA
Hippopotamidae
FILO
Chordata
GÉNERO
Choeropsis
clase
Mammalia
ESPECIE
C. liberiensis
ORDEN
Artiodactyla
NOMBRE BINOMIAL
Choeropsis liberiensis
       

Los miembros de esta familia tienen una forma de vida semiacuática y se cree que están más relacionados con las ballenas que con otros mamíferos ungulados de pezuñas pares. Pueden flotar y nadar y permanecer sumergidos por más de 5 minutos. El hipopótamo vive a lo largo de ríos y lagos de África, mientras que el hipopótamo enano –mucho menos acuático-, está restringido a regiones de selvas pantanosas en el oeste de dicho continente. El hipopótamo abunda, pero el pigmeo se encuentra en peligro debido a la destrucción de su hábitat y a la caza.

El hipopótamo tiene un cuerpo largo y pesado, con patas cortas que se ven sorprendentemente poco firmes. Su enorme cabeza incluye quijadas que le permiten una abertura impresionante (hasta 150 grados), y posee dientes incisivos y caninos largos, similares a colmillos.

La nariz es ancha y está cubierta de cerdas sensibles. La cola es corta, plana y como penacho. Entre las adaptaciones que facilitan su vida en el agua, se incluyen dedos palmeados, así como ojos, orejas y orificios nasales que están ubicados en la parte superior de la cabeza (que a menudo es la única parte del animal que sobresale del agua). Además, tiene la capacidad de cerrar estos orificios cuando está sumergido.

El esqueleto del pigmeo es más grácil que el del común, lo que significa que, en proporción, sus huesos son más delgados. La columna vertebral del común es paralela al suelo; mientras que la del pigmeo se inclina hacia adelante. Probablemente se trata de una adaptación para pasar más fácilmente por la densa vegetación de los bosques. En proporción, las patas y el cuello del pigmeo son más largos y la cabeza más pequeña. Las órbitas y las narinas del pigmeo son mucho menos pronunciadas, una adaptación al hecho de pasar menos tiempo en aguas profundas —donde unas órbitas y narinas pronunciadas ayudan al hipopótamo común a ver y respirar casi sin salir del agua—. Los pies de los hipopótamos pigmeos son menos anchos; pero los dedos están más extendidos y son menos palmeados, lo que les ayuda a desplazarse por el suelo de la selva. A pesar de las adaptaciones a una vida más terrestre que la del hipopótamo común, los pigmeos continúan siendo más acuáticos que cualquier otro artiodáctilo.

Su piel, de un color negro verdoso o marrón, cambia a un gris cremoso en la parte inferior del cuerpo; es muy similar a la del hipopótamo común, con una epidermis delgada por encima de una dermis de varios centímetros de grosor, con tintes rosados en el lado inferior y alrededor de los ojos y pliegues de la piel. Está casi desprovisto de pelos en su mayor parte y es extremadamente grueso y grasoso. Su piel es inusual, ya que no posee glándulas sebáceas; en lugar de ello, tiene glándulas mucosas (que son glándulas sudoríparas modificadas), las cuales producen un fluido viscoso para mantener la piel húmeda cuando está expuesta al aire. Este fluido –que es de color rosado debido a la presencia de un pigmento rojo- también puede proteger de infecciones e impedir quemaduras provocadas por el sol.

Si bien el hipopótamo pesa cerca de 1,4 toneladas, el hipopótamo enano –que tiene la cabeza mucho más pequeña y menos angulosa y los ojos a los lados de la cabeza- pesa en promedio sólo unos 250 kilos, mide unos 75-83 centímetros de alto hasta la cruz y tiene una longitud de 150-177 centímetros.La forma de su frente, angosta y regordeta, es apropiada para empujar con la cabeza y abrirse paso a través de la vegetación densa durante la búsqueda de alimento.

Al igual que el hipopótamo común, el hipopótamo pigmeo emerge del agua al atardecer para alimentarse. Aprovecha los senderos abiertos por otros animales para desplazarse a través de la densa vegetación de la selva. Marca el rastro meneando la cola mientras defeca para esparcir así su estiércol. El hipopótamo pigmeo invierte unas seis horas al día en busca de alimento. Aunque son herbívoros, no se alimentan significativamente de vegetación acuática y raramente comen hierba, ya que ésta escasea en los bosques densos donde habitan. La mayor parte de su dieta se compone de helechos, plantas de hoja ancha y frutos caídos. La amplia variedad de plantas que se les ha visto consumir sugiere que son generalistas, consumiendo cualquier planta disponible. Esta dieta es de mayor calidad que la del hipopótamo común.

Se encuentra habitualmente en grupos pequeños de hasta 3 individuos; sin embargo, usualmente la hembra y sus crías forman grupos de 10 a 20 miembros (a veces de hasta 100) durante el día. Buscan comida de noche, en solitario, y pasan el día escondidos en pantanos o a veces en una madriguera de otro animal ubicada en las riberas de algún río, que él ha agrandado.

Se comunican a través de gruñidos y rugidos profundos que se transmiten en el agua a una cierta distancia. Cada grupo ocupa un área territorial que corresponde a una sección de ribera de río dentro del territorio de un macho dominante. Este macho marca su territorio con pilas de excrementos que esparce con violentos movimientos de su cola. Otros machos pueden ingresar en esa zona, pero sólo son tolerados  si se comportan de forma sumisa y no intentan aparearse. Aunque su área de distribución en ocasiones se superpone con la de otro grupo, parece haber pocas peleas por territorio u otras formas de interacción.

 

El apareamiento tiene lugar en el agua. Después de un periodo de gestación de 196 a 201 días, nace una sola cría en el agua o en la madriguera. El cachorro corre el riesgo de ser presa de un cocodrilo o una pitón, pero los adultos tienen pocos predadores, exceptuando los leopardos y el hombre. Las crías pueden nadar casi apenas nacen. Durante la lactancia la cría no acompaña a la madre cuando abandona el agua para buscar alimento, sino que permanece sola escondida dentro del agua. La madre vuelve al escondite unas tres veces al día y la llama para que acuda a mamar. El destete completo se produce entre los seis y ocho meses de edad. Desde 1919, el 41% de los hipopótamos pigmeos nacidos en zoos han sido machos, por lo que el sex-ratio se encuentra en el 0,7, es decir, hay 0,7 machos por cada hembra.

Los ejemplares en cautiverio han vivido más que muchos hipopótamos, esto es, 55 años, en comparación con los aproximadamente 45 años que vive en su estado natural.

En cuanto a su conservación, las pruebas existentes sugieren que el hipopótamo pigmeo  siempre ha sido escaso: sobrevive en bosques tupidos y pantanos de Liberia, y en los vecinos países de África Occidental. A pesar de la protección legal, estas regiones son difíciles de patrullar y están expuestas a una explotación forestal no controlada y a una caza muy difundida, debido al comercio de su carne. Se dice que la carne del hipopótamo es parecida a la del cerdo, aun cuando estudios genéticos indican que estos mamíferos están más relacionados con las ballenas que con los cerdos.

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