En la Sabana
Jirafa

REINO
Animalia
FAMILIA
Giraffidae
FILO
Chordata
GÉNERO
Giraffa
clase
Mammalia
ESPECIE
G. camelopardalis
ORDEN
Artiodactyla
NOMBRE BINOMIAL
Giraffa camelopardalis
       

Originaria de las sabanas secas y terrenos boscosos de África, los mayores núcleos de su población en el presente se encuentran al sur y este del desierto del Sahara. Su distribución natural era más extensa, incluyendo del oeste del continente al sur del Sahara.

Habitan en áreas de distribución de aproximadamente 160 kilómetros cuadrados como promedio. Cuando éstas se superponen –lo que sucede con frecuencia- se forman asociaciones de hasta 25 individuos. La composición de estos rebaños  varía diariamente.

La jirafa ramonea más alto que cualquier otro mamífero, principalmente en busca de hojas de acacia y albaricoques silvestres, pero también brotes, frutas y otro tipo de vegetación. La lengua de la jirafa, así como su aparato digestivo adaptado, le permiten alimentarse con vegetales espinosos, los cuales digiere sin problemas.

La combinación de lengua, cráneo, cuello, región de hombros (zona pectoral) y patas delanteras, de largas proporciones, le posibilitan el gran alcance que tiene en el momento de ramonear.

Por lo general introduce ramas pequeñas a su boca, con la ayuda de su lengua, larga y flexible; a continuación echa la cabeza hacia atrás para rastrillar hojas entre los dientes de borde lobulado.

Con patas anteriores más largas que las posteriores, las partes delanteras de la jirafa son elevadas para facilitar el ramoneo. Posee unas extremidades delanteras especialmente largas y muy firmes. A veces son usadas como defensa: una patada puede matar a un león. Tanto el macho como la hembra poseen cuernos. Los cuernos son diferentes de los que se encuentran en otros mamíferos, ya que se forman como cartílago y se convierten en hueso desde las puntas hacia abajo y están cubiertos con piel. Los 2 a 4 cuernos distintivos, denominados conos óseos, están más desarrollados en los machos que en las hembras.

Entre las muchas características particulares de la jirafa, están los ojos y orejas grandes; un lomo en declive agudo desde los hombros hasta la rabadilla; patas tipo zancos con pies largos y pesados, y una cola delgada y larga con un penacho negro para espantar las moscas.

Se reconocen unas 9 subespecies de jirafas, según el patrón de la piel. La jirafa reticulada (G. c. reticulata), tiene manchas castañas intensas, de borde nítido, muy grandes, separadas por finas líneas blancas. Otras presentan manchas más pequeñas, irregulares, de borde borroso, que varían desde amarillas a casi negras, con mayor cantidad de color blanco entremedio. El diseño de cada ejemplar es constante durante toda su vida y puede ayudar a otras jirafas a reconocerla, aunque los colores tienden a variar con la estación y la salud. Las manchas se descoloran hasta llegar a ser blancas hacia los pies.

Los jiráfidos tienen una piel gruesa que los ayuda a protegerse de los depredadores. Como ramoneadores que son, poseen 2 o 3 dientes caninos lobulados únicos en su género, los cuales se pueden usar como un peine para arrancar las hojas de ramas pequeñas. También utilizan sus delgados labios móviles y su larga lengua negra (que puede llegar a extenderse 45 cm.) para recolectar hojas y brotes.

Tienen un estómago rumiante de cuatro cámaras, y su digestión es similar a la del resto de los rumiantes (toma un tiempo relativamente largo).

Se alimentan, beben y realizan otras actividades por la mañana o al atardecer, para lo cual ocupan aproximadamente 12 horas; el resto (estar de pie, como en la mayoría de los mamíferos ungulados) lo efectúa por la noche, y rumia al calor del mediodía.

Las hembras se aparean con machos locales dominantes, que han competido meciendo y entrelazando sus cuellos e incluso chocando sus cabezas. Esta actividad, conocida como «el combate de cuellos», es más un ritual de movimientos lentos que una lucha enérgica. Sucede principalmente entre los machos jóvenes y cuando llega uno nuevo al área. El ganador refuerza su éxito montando sexualmente a su rival derrotado. Sólo los machos de mayor nivel social pueden aparearse.

Los machos no son territoriales, pero una demarcación jerárquica se establece durante el «combate de cuellos». Las jirafas macho poseen un hueso extra en todo el cráneo que les proporciona refuerzo.

Las hebras, tras un periodo de gestación de 457 días, paren una cría (rara vez 2), por lo general en la estación seca. La madre da a luz de pie y el saco embrionario se rompe cuando el bebé cae al suelo. El recién nacido puede pesar hasta 70 kg y medir 2 metros de alto. Durante 10 a 30 días, la madre lo mantiene lejos del rebaño, y el destete tiene lugar a los 13 meses.

Los machos permanecen con la madre hasta que tienen un año o poco más. Las hembras se independizan poco antes de cumplir el año y medio. Los machos alcanzan la madurez sexual entre los 4 y los 5 años, y las hembras de los tres a los cuatro.

Los ejemplares adultos alcanzan un peso de 0,6-1,9 toneladas. Una hembra madura mide 4,5 metros hasta la punta de sus cuernos, mientras que el macho puede ser 1 metro más alto. Esta diferencia ayuda a que los sexos eviten la competencia por los alimentos, ya que utilizan diferentes niveles. El cuello con crin es el más largo que cualquier animal pudiera tener, aunque sólo tiene 7 huesos del cuello o vértebras cervicales, como la mayoría de mamíferos. El largo cuello alcanza una longitud de 1,6-1,8 m. La cola mide entre 78 y 100 centímetros.

 

Su gran altura la dificulta para beber agua, ya que debe extender las patas delanteras e incluso doblar las rodillas. Cuando está erguida, su corazón tiene que bombear sangre hacia arriba con una precisión enorme para alcanzar el cerebro; pero cuando baja la cabeza para beber, una serie de válvulas unidireccionales regulan la fuerza y el flujo sanguíneo con el fin de evitar daños cerebrales.

Sus principales depredadores son leones, leopardos y hienas.

Cuando existe amenaza de peligro, una jirafa huirá (sin dar una advertencia vocal) y podrá alcanzar velocidades de más de 50 km/h. Esta acción hace que otras que se encuentran cerca hagan lo mismo. Cambian directamente de caminar a galopar, porque sus largas patas y su cuerpo corto le imposibilitan poder trotar sin tropezarse.

Este hermoso animal se encuentra actualmente clasificado como de «preocupación menor».

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