En la Sabana
Dragón de Komodo

REINO
Animalia
infraorden
Platynota
FILO
Chordata
familia
Varanidae
clase
Sauropsida
género
Varanus
subclase
Diapsida
especieL
V. komodoensis
orden
Squamata
NOMBRE BINOMIAL
Varanus komodoensis
subORDEN
Lacertilia
   
       

Los anguimorfos incluyen a los lagartos más  grandes de todos, los varanos o monitores, y a los únicos lagartos venenosos, los lagartos de abalorios mexicano o escorpión, y al monstruo de Gila. Este diverso grupo también incluye, entre otros, al lución y a los lagartos de cristal. Se cree que los anguimorfos son más evolucionados que otros lagartos, y es probable que fueran los antecesores de las serpientes, ya que muchas especies tienen dientes en forma de colmillos y una larga lengua bífida. Los lagartos anguimorfos se encuentran distribuidos en casi todo el mundo.

Los monitores se pueden reconocer fácilmente por su cuello largo, cabeza angosta con la nariz puntiaguda, extremidades poderosas y cola musculosa. La lengua, que utilizan para examinar los alrededores, es larga y bífida. Esta familia contiene especies muy grandes, que incluyen al dragón de Komodo, que pueden ser extremadamente ágiles a pesar de su tamaño. Parecen torpes, pero son capaces de correr a 18 km/h en arranques cortos.

Con una longitud de entre 2 y 3 metros, y un peso aproximado de 70 kg (hasta el doble en cautividad), el dragón de Komodo es el de mayor peso en el mundo. No presenta diferencias morfológicas obvias entre los sexos.

Cuenta con un largo cuerpo, patas bien desarrolladas y una lengua muy ahorquillada que sacude mientras busca su alimento. La cabeza es relativamente pequeña, con amplias mandíbulas. La cola, tan larga como su cuerpo y musculosa, se puede usar como arma o como soporte cuando se yergue sobre sus patas posteriores. Sus escamas, algunas de las cuales están reforzadas con hueso, tienen placas sensoriales conectadas con nervios que facilitan su sentido del tacto. Las escamas alrededor de los oídos, labios, barbilla y planta de los pies, pueden tener tres o más placas sensoriales.

Los jóvenes presentan marcas llamativas con bandas de color gris o crema, pero a medida que maduran pierden dichas marcas, quedando de un color marrón grisáceo uniforme con la piel muy plegada, sobre todo en el cuello, y toda ella cubierta de pequeñas escamas El cuerpo se mantiene lejos del suelo mientras camina. Las garras afiladas se utilizan para excavar madrigueras y desenterrar el alimento.

El dragón de Komodo no tiene un sentido del oído particularmente agudo, a pesar de sus visibles conductos auditivos, y sólo es capaz de oír sonidos entre 400 y 2000 hercios. Es capaz de ver hasta una distancia de 300 metros, pero dado que sus retinas sólo contienen conos, se cree que tiene una pobre visión nocturna. Es capaz de percibir el color, pero tiene una escasa discriminación visual de objetos inmóviles. Al igual que las serpientes, ellos «saborean» el aire con la lengua, que recoge moléculas aromáticas. Cuentan con aproximadamente 60 dientes serrados y afilados, que se cambian a menudo y que pueden medir hasta 2,5 centímetros de largo, pero debido a que no pueden mascar, desgarran la comida y a continuación la arrojan a la parte posterior de la boca. La saliva de este lagarto es rica en bacterias tóxicas que se desarrollan en la carne, de manera que cuando el dragón muerde a su presa, estas bacterias contaminan la herida. Incluso si la víctima no sucumbe al ataque inicial, por lo general muere a causa de la infección posterior.

Estos lagartos habitan en laderas cubiertas de matorrales, bosques abiertos y lechos de ríos secos, donde se alimentan de animales vivos o de carroña. Se encuentran distribuidos  por algunas islas de Indonesia (Komodo, Rinca, Padar y oeste de Flores).

Cuentan con un agudo sentido del olfato y pueden detectar el olor de la carne en descomposición a una distancia de hasta 5 km. Sin embargo, cazan principalmente emboscando a sus presas. Los dragones de Komodo jóvenes atacan a serpientes, lagartos y roedores, mientras que los adultos prefieren presas mucho más grandes, que incluyen cerdos salvajes, búfalos de agua y ciervos. También son caníbales, razón por la cual los jóvenes pasan gran parte del tiempo en los árboles. Como consecuencia de su tamaño, son los superpredadores de los ecosistemas que frecuentan.

Son buenos nadadores y poseen una gran capacidad de alimentación, pudiendo comer hasta la mitad de su peso de una sola vez.

Los adultos por lo general son solitarios, pero pueden formarse grupos alrededor de un animal muerto. Los ejemplares de mayor tamaño intentarán intimidar a los más pequeños alejándolos de la presa. Si la comida es escasa, comienza la lucha.

 

Durante la época de reproducción los machos compiten por la posibilidad de aparearse, luchando erguidos, con la cola actuando como soporte. Las hembras son hostiles y durante las primeras fases del cortejo sexual se resisten con las zarpas y los dientes, por lo que el macho tiene que inmovilizarla completamente durante el coito para evitar resultar herido. Las demostraciones de cortejo del macho incluyen frotar el mentón sobre la hembra, fuertes arañazos en la espalda y lameduras. La copulación tiene lugar cuando el macho inserta uno de sus hemipenes en la cloaca de la hembra. Después del acoplamiento, algunos machos se quedan con la hembra durante unos días para impedir a otros machos aparearse con ella. Los dragones de Komodo pueden ser monógamos y formar vínculos de pareja, un comportamiento poco común entre los lagartos.

Después de aparearse, las hembras cavan nidos en el suelo arenoso, y ponen nidadas de hasta 25 huevos. Cuando éstos eclosionan, unos 9 meses después, las crías se valen por sí mismas. Los dragones de Komodo tardan hasta 5 años en alcanzar la madurez sexual. En estado salvaje, su promedio de vida es como máximo de 40 años.

Estos lagartos se encuentran entre los pocos vertebrados con capacidad de reproducción por partenogénesis, proceso por el que las hembras pueden poner huevos viables en situaciones de ausencia de machos.

Aunque sean muy escasos, se tiene constancia de ataques a humanos.

Los dragones de Komodo son los depredadores más grandes localizados del mundo, y se encuentran restringidos a unas pocas islas de Indonesia. Su población, estimada entre 2.500 y 5.000 ejemplares, es sólo una fracción de la que existía hace 50 años.

Su declive se debe principalmente a la caza, disminución de alimento y cambios en su hábitat. No obstante, estos lagartos han ganado una creciente importancia como atractivo turístico, lo que significa un práctico incentivo para su conservación.

El dragón de Komodo figura en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la UICN, clasificado como «especie vulnerable».

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