En los Ríos, Lagos y Pantanos
Manatí del Amazonas

REINO
Animalia
FAMILIA
Trichechidae
FILO
Chordata
GÉNERO
Trichechus
CLASE
Mammalia
ESPECIE
T. inunguis
ORDEN
Sirenia
nombre binomial
Trichechus inunguis
       

Los sirénidos, esto es, el dugongo y el manatí, son criaturas grandes, de movimientos lentos y cuerpo hidrodinámico. Estos mamíferos tienen las patas delanteras como remos, para ayudar a propulsarse. Su piel es gruesa y dura y tienen un cerebro relativamente pequeño. Debido al gran volumen de gas que liberan durante la digestión de materias vegetales, los sirénidos flotan con mucha facilidad. Para compensar esto, sus huesos son pesados y densos.

De todos los mamíferos que podemos encontrar en el río Amazonas, el manatí amazónico es el mayor de todos.

Su hábitat se distribuye a lo largo y ancho de la cuenca del Amazonas, en el norte de Sudamérica, desde isla Marajá -en la desembocadura del río Amazonas, en el Atlántico-, hasta la fuente misma de importantes tributarios en Guayana, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.

El manatí es un mamífero especial que, a pesar de tener hábitos acuáticos y una conformación semejante a la de los peces, es, por todas sus características, semejante a los demás mamíferos. También es conocido con el sobrenombre de «vaca marina», debido al hecho de ser herbívoro y pasar la mayor parte de su tiempo buscando e ingiriendo las plantas ribereñas y del lecho marino de aguas poco profundas, a la manera de las vacas cuando pastan en las llanuras.

La palabra manatí en la lengua indígena caribeña significa «con mamas».

Habita en las turbias aguas de curso lento del gran río Amazonas y sus afluentes, con preferencia por las desembocaduras, donde procura encontrar remansos poco profundos, lugares estancados y tranquilos, en busca de la vegetación sumergida que constituye la base de su alimentación.

Su cuerpo, en forma de torpedo, está dispuesto especialmente para atravesar con facilidad las aguas en las que pasa su vida entera. Cabeza, cuello, tronco y cola se reúnen íntimamente formando un solo cuerpo, cilíndrico y fusiforme. Posee piel suave de tonalidades grisáceas y generalmente presenta una mancha o parche blanco o rosado en su vientre.

Se distingue por su cola aplanada y en forma de cuchara y por sus dos aletas con tres o cuatro uñas. La piel, desnuda y rugosa, está cubierta de pequeños pelos o cerdas esparcidas por todo su cuerpo, sin llegar a formar un verdadero pelaje que pudiera dificultar su locomoción. Debajo de ella se encuentra una espesa capa de grasa, que le protege de las bajas temperaturas del medio en que vive.

La boca tiene el labio superior hendido, sus partes laterales son tan móviles que obran a manera de tijeras para despedazar las hojas y los tallos. Numerosas cerdas rígidas y cortas cubren los labios y actúan como verdaderos órganos táctiles. Su dentadura presenta sólo algunas muelas atrofiadas, y en lugar de dientes, posee placas córneas que le sirven para masticar los blandos alimentos. Carece de orejas y su sentido más desarrollado es el de la vista.

Un ejemplar de manatí adulto puede alcanzar hasta tres metros de largo y llegar a pesar hasta 450-500 kg. Su consumo diario de vegetación puede alcanzar hasta el 10-15% de su masa corporal y ocurre durante la estación de lluvias. Durante la estación seca puede sobrevivir sin alimento durante semanas o incluso meses, ayudado por su reserva de grasa y su lento metabolismo, considerado ser 1/3 más lento que el resto de mamíferos de tamaño similar.

No se conoce exactamente su longevidad, aunque especies en cautiverio han sobrevivido por más de doce años.

Es un animal tímido e inofensivo. Se ve solo o en pequeños grupos.

Como todos los mamíferos, el manatí necesita respirar oxígeno. Puede permanecer sumergido durante 20 minutos, aunque lo normal es que suba a la superficie cada uno a cuatro minutos. Cuando se sumerge contrae sus párpados, y los dos orificios nasales, localizados en su trompa, se cierran para evitar que entre agua.

El manatí es un mamífero monógamo. Tarda cinco años en alcanzar la madurez sexual. A partir de esa edad las hembras pueden parir una cría cada dos o tres años.

El período de gestación es de 13 meses, uno de los más largos en el reino animal. Durante los dos primeros años, la madre amamanta a sus crías con sus glándulas mamarias localizadas debajo de las axilas. Ésta es la relación social más fuerte dentro de esta especie. El contacto bucal entre la madre y su cachorro, ayuda a reforzar los lazos familiares.

Al nacer, la cría mide aproximadamente 1 metro y pesa 30 kg. Solamente la hembra se encarga de cuidar de la cría, dándole leche hasta que sus dientes están bien formados para comer alimentos duros.

 

Los manatíes no poseen enemigos naturales. Aun así, existen una serie de factores que amenazan a esta especie. Durante siglos, el manatí amazónico ha sido una importante fuente de alimentación para los nativos de la selva Amazónica -un ejemplar adulto puede rendir en el orden de 200 kg de carne-. Su piel, grasa y huesos también son utilizados para otros propósitos.

En la actualidad, es una de las especies de mamíferos acuáticos en peligro de extinción en Sudamérica, clasificado como vulnerable (VU A1cd) en la lista roja de especies amenazadas publicada por IUCN en 2006.

La caza ilegal es considerada la mayor amenaza para la supervivencia de la especie, sea por razones de subsistencia o por motivos de caza comercial, siendo el uso de arpones la técnica más común.

Durante la estación seca, cuando las aguas retroceden, suelen quedar atascados en pequeñas lagunas, convirtiéndose en presa fácil para cazadores.

Otras causas que amenazan su futuro como especie es la captura accidental en redes comerciales, degradación de su fuente de alimentación, debido a la erosión del suelo producida por la deforestación y otros impactos ambientales como lo es la sequía.

Todos estos factores, sumados a su lenta tasa reproductiva, han contribuido a que se haya incluido en las listas de especie en peligro de extinción. En la actualidad está prohibida su caza y cualquier otra acción que ponga en peligro la supervivencia de un manatí. La caza del manatí amazónico se encuentra prohibida desde 1972.

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