En las Regiones Polares
Pez hielo austral o Draco antártico

REINO
Animalia
orden
Perciformes
FILO
Chordata
suborden
Notothenioidei
CLASE
Actinopterygii
familia
Channichthyidae
subclase
Neopterygii
género
Chaenocephalus
infraCLASE
Teleostei
ESPECIE
C. aceratus
superORDEN
Acanthopterygii
nombre binomial
Chaenocephalus aceratus
       

Los dracos o peces de hielo (familia Channichthyidae) son una familia de peces marinos que se distribuyen por el océano Antártico y el sudeste de Sudamérica. Incluyen por lo menos 4 especies en aguas de la península Antártica.

Son por lo general predadores con una gran cabeza y poderosos dientes, y la especie Chaenocephalus aceratus, pez hielo austral, supera en tamaño (alrededor de 75 cm.) a la mayoría de los peces antárticos.

Habita en las profundidades del océano meridional, en la vecindad de la isla Bouvet, el mar Scotia, y la parte septentrional de la península Antártica. En estas gélidas aguas, el pez hielo se alimenta sobre todo de peces y del camarón antártico. Nada en las aguas de los mares antárticos hasta incluso los 770 metros de profundidad.

Tienen la boca no protusible, con el labio proyectado hacia delante y aplastado. Presentan espinas en la aleta dorsal y unas aletas pélvicas amplias o alargadas.

El pez hielo es el más característico de los mares antárticos. Muy característico de esta familia es que carecen de eritrocitos en la mayoría o en todas las especies; se piensa que esto se compensa por su hábitat muy frío, que hace que el agua esté bien oxigenada, junto con un gran volumen de sangre circulante y respiración cutánea.

Si bien hay peces antárticos con menor concentración de glóbulos rojos y de hemoglobina que la mayoría de los peces óseos, el caso extremo son los peces de hielo. Su número de glóbulos rojos es bajo y son los únicos vertebrados conocidos sin el pigmento transportador de oxígeno en sangre: la hemoglobina, que hace que su sangre y su cuerpo sean transparentes.

¿Cómo se las arreglan para el transporte de oxígeno en su cuerpo? A diferencia de la mayoría de los peces óseos, en los caeníctidos el oxígeno está simplemente disuelto en la sangre, o sea que es un transporte físico y no químico.

En aguas antárticas hay concentraciones de oxígeno elevadas y poco fluctuantes en relación a otros mares. Por otra parte, el metabolismo de los peces en las aguas frías es muy bajo. Sus branquias ofrecen una gran superficie expuesta para el intercambio de oxígeno, sumándose una piel desnuda muy vascularizada.

Además, sus volúmenes sanguíneos son dos o tres veces superiores a los de otros peces óseos, es decir, tienen más plasma donde disolver el oxígeno. Son de corazón grande y vasos sanguíneos dilatados, bombeando más volumen de sangre y logrando una rápida circulación.

Conclusión: sus adaptaciones les permiten arreglárselas con menos gasto de energía que la necesaria en producir glóbulos rojos y hemoglobina. Además, la ausencia del pigmento respiratorio, contrarresta el aumento de viscosidad de la sangre que se da a menores temperaturas. Las desventajas de la falta de hemoglobina, son la poca resistencia en aguas con baja concentración de oxígeno (raro en aguas antárticas), y una vida poco activa. 

    Los líquidos corporales de los peces se congelan a -0,8º C, ya que son menos salinos que el agua de mar, que se congela a -1,8º C aproximadamente. Para evitar el congelamiento, hay especies que migran en busca de aguas profundas donde la temperatura puede ser de hasta 1º C. Además, el aumento de presión con la profundidad, baja el punto de congelación y no llegan a formarse cristales de hielo.  

 El sobreenfriamiento es la estrategia que evita el congelamiento de los líquidos en estos casos. Pero peces que viven en áreas con hielo de fondo, como el Gymnodraco, entran en contacto con cristales de hielo. Como adaptación para bajar el punto de congelación, concentran sustancias anticongelantes en la sangre. Se trata de glicoproteínas que interfieren en la adición de nuevas moléculas a los cristales de hielo. De hecho, estas glicoproteínas se han hallado en casi todos los nototénidos antárticos.

Las aplicaciones potenciales de los estudios realizados con la sangre de los peces de hielo son enormes. Estos animales, que no producen ni glóbulos rojos ni hemoglobina, según Bill Detrich, investigador de la Universidad de Northeastern de Massachusetts (EE.UU.), pueden ser importantísimos en la investigación del mecanismo genético de la formación de células sanguíneas, mediante la comparación de los genomas. Estos conocimientos podrían ser aplicados en el tratamiento y la curación de enfermedades de la sangre.

Esta especie todavía no ha sido valorada por la UICN. No obstante, La Comisión de la Convención para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA), ha prohibido la pesca directa del pez hielo austral en la Antártida, y cuenta con limitados niveles de captura incidental anual que se sitúan en 2.200 toneladas. Enfoque de la CCRVMA para la gestión, tiene por objeto garantizar que todas las poblaciones de peces antárticos sean gestionadas de manera sostenible, teniendo en cuenta el impacto sobre especies tanto dependientes, como no dependientes, en el establecimiento de los niveles de captura con fines comerciales.

Los estudios sobre el comportamiento de anidación del draco antártico, han dado lugar a recomendaciones para mapear los territorios de desove de esta especie, y proteger estas zonas como auténticos «santuarios marinos».

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