DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES


Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.

En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.

Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.

 

 

 

 

 



   

 

EL PERRO - Sabueso español

 

Descendientes del talbot blanco, los ancestros del sabueso español son muy parecidos a los del bloodhound pero, dado su aislamiento en la Pnínsula Ibérica, la raza se ha conservado pura. Existen, no obstante, dos tamaños de la raza, el más pequeño, el lebrero, está extinguido. El sabueso español sigue el rastro con decisión y aguante, en solitario, con la única compañía de su dueño. En la actualidad, esta raza se sigue empleando como perro de muestra, pero también como perro de guarda y de compañía.

 

 

El sabueso español es ante todo un perro de caza. Un perro de rastro capacitado para rastrear, encontrar y perseguir durante horas las especies cinegéticas, desde conejos, liebres (la reina del rastro), hasta zorros, corzos, jabalís, venados, osos y lobos. Hoy día, con la proliferación del corzo y del jabalí; un gran porcentaje de sabuesos son utilizados para este tipo de caza.

 

 

Es la única raza de rastro autóctona que existe en España. Su origen es muy antiguo, ya que nos remontamos al año 350 antes de Cristo, de la mano del ilustre filósofo y guerrero Jenofonte, en su escrito Arte de Caza, describe los métodos y técnicas con el perro rastreador.

 

Las primeras anotaciones después de Cristo apuntan al siglo II, en la cultura latina Arriano describe a los perros de rastro en su libro El tratado de la caza, dando explicaciones de cómo se cazaba con estos sabuesos.

 

La procedencia del sabueso ibérico, según todos los investigadores, se centra en el origen, en la cultura helénica, como la de todos los perros de rastro, posteriormente utilizados por los romanos y los griegos y difundidos por toda Europa a través de sus imperios. Los Orduños, Reyes de Asturias y de León, practicaron este deporte, primero reservado a la nobleza. En el siglo XVI, el rey Alfonso XI, en el gran libro El Tratado de la Montería, encontramos la primera descripción morfológica que más se acerca a lo que hoy conocemos como sabueso español.

 

Y después de esto, se tiene constancia, que existían varios tipos de sabuesos autóctonos en la península ibérica. Se conservan escritos donde se definían tipos de sabuesos diferentes en función de la zona donde habitaban. Sabuesos Asturianos, El Leones, El Santanderino y El Sabueso Vizcaíno (Norteño), estos dos últimos, de manchas negras sobre el lomo, se dice que tenían la influencia francesa de la raza Airegois o Gascon, y que llegaron por vía marítima a los puertos de Vizcaya y Cantabria.

 

El sabueso navarro o pirenaico, denominado también «el euskal erbi Txakurra» (perro de liebre vasco), de colores más vivos, rojos y canelas... existen todavía ejemplares, algunos en la zona de Navarra, que podrían registrarse y que de hecho se registran en el RRC (Registro de Raza Canina), para que exista constancia real a nivel de documentación y descendencia.

 

De varias alturas, unos más grandes y otros más pequeños, unos con el diámetro craneal más ancho y otros de perfil más afilado, evidentemente, el aspecto morfológico ha ido variando y cambiando hasta llegar al estándar que fijó Antonio Miján hacia el año 1979.

 

Es un perro de talla media, bien proporcionado y longilíneo, con una buena cabeza y largas orejas. Presenta un notable desarrollo del perímetro torácico y la longitud del cuerpo es ampliamente superior (de 7 a 10 cm.) a la altura en la cruz- La cabeza es larga y armoniosa, proporcionada con el cuerpo.

 

Los ojs son almendrados y de color castaño oscuro; tiene la mirada triste, digna e inteligente. Las orejas son grandes y largas, de forma triangular, con las puntas redondeadas, y cuelgan libremente, sin estirarlas tiene que sobrepasar claramente la trufa. La osamenta es compacta y las extremidades robustas. La cola, insertada a media altura, es muy gruesa en la raíz, y cuando el animal la lleva baja, sobrepasa el corvejón.

 

El pelo es denso, corto y fino. Se aceptan ejemplares blanco y naranja, distribuidos con manchas irregulares de contornos bien definidos. El naranja puede variar desde la tonalidad más clara (limón) hasta el rojo amarronado.

 

La alzada de los machos es de 52 a 57 cm; la de las hembras, de 48 a 53 cm., con 1 centímetro de margen en ambos casos.

 

El sabueso español es un perro muy hábil en la búsqueda, y posee una determinación fuera de lo común. También está dotado para el rastro de sangre. Destaca en la caza de la liebre, en la que transmite al cazador el desarrollo de la búsqueda con sus modulaciones de voz.

 

Es un excelente perro de compañía, dulce y afectuoso, limpio y tranquilo.

 

Es muy rústico y robusto. Sólo conviene tener la precaución de inspeccionarle las orejas después de una jornada de caza.

 

Puede vivir tanto en casa como en el jardín. Necesita hacer mucho ejercicio físico y no debe engordar demasiado.

 

OBSERVACIONES

 

En España es un perro muy apreciado y difundido.

 

Es un perro temperamental, lo cual exige cautela en presencia de niños y desconocidos, así como de otros perros.