En la Montaña
Íbice

REINO
Animalia
FAMILIA
Bovidae
FILO
Chordata
GÉNERO
Capra
CLASE
Mammalia
ESPECIE
Ibex
ORDEN
Artiodactyla
nombre binomial
Capra ibex
       

Íbice es el nombre común que reciben varias especies de cabras salvajes caracterizadas por sus cuernos enormes, curvados hacia atrás.

Su nombre en inglés Intrepid Ibex, significa «íbice intrépido».

El íbice de los Alpes, presente únicamente en la cordillera de los Alpes, mide entre 65 y 105 cm. de altura en la cruz.

Su hábitat preferido son los terrenos escarpados de los Alpes, entre la línea de la montaña donde termina el bosque y la franja donde empieza la nieve.

Son animales gregarios, y lo normal es que los machos adultos formen su propio rebaño, el cual está separado del que forman las hembras con sus crías y los jóvenes. Sólo se juntan durante la época de celo. El íbice de los Alpes está muy adaptado a su hábitat, y sus pezuñas son ideales para moverse y saltar entre las rocas.

Se cazaron hasta prácticamente su extinción en Suiza (1800-1850), en Alemania y Austria (1720), y su población se redujo a un pequeño grupo en el parque de Gran Paradiso, en Aosta (Italia), y de allí se reintrodujeron de nuevo exitosamente a los otros países, comenzando por Suiza en 1911.

En la actualidad es una especie protegida. Otros grupos de íbices amenazados de extinción son el íbice de Abisinia, que habita en las montañas de Etiopía, el íbice de Nubia, propio de las montañas del este de Sudán, Eritrea, alto Egipto, Sinaí y Arabia, y la cabra montesa de la península Ibérica.

Los íbices pertenecen a la subfamilia de los Caprinos, dentro de la familia de los Bóvidos, que a su vez forma parte del orden de los Artiodáctilos. El íbice de los Alpes se clasifica como Capra ibex, el íbice de Abisinia como Capra ibex walie, el íbice de Nubia como Capra ibex nubiana, la cabra montés de la península Ibérica como Capra pyrenaica, y, habitante de Oriente Medio, la cabra de Bezoar (capra aegagrus), de la que desciende la cabra doméstica.

El peso oscila entre los 40 kilos de las hembras pequeñas y ejemplares jóvenes, y los 120 que alcanzan algunos machos adultos.

El pelaje varía en longitud, densidad y color durante el año. Durante el verano, el abrigo es pardo amarillento con los flancos y cuello más claros y el vientre blanco, mientras que las patas son oscuras. A medida que se acerca el invierno, esta coloración torna al marrón oscuro, y vuelve a aclararse a partir del comienzo de la primavera. Además de esto, los machos suelen ser más oscuros que las hembras, y los individuos viejos más que los jóvenes.

La cola es corta (15-30 cm.) y oscura, y las patas cortas y fuertes en relación al resto del cuerpo. En el caso de los machos, existe una barba corta en la garganta de unos 6 centímetros de largo, y unos cuernos largos que se curvan hacia atrás, aunque no están tan desarrollados como en otras especies emparentadas. Las hembras también poseen cuernos, pero muchísimo menos desarrollados que los de los machos, que son casi el triple de largos (unos 100 cm.) que los de ellas (35 cm. como máximo).

La especie es diurna, manteniendo el grueso de su actividad en las primeras y últimas horas del día. Las horas más calurosas del mediodía suelen pasarlas descansando a la sombra de las rocas. En su búsqueda de pastos, los íbices demuestran tener un paso seguro sobre cuestas empinadas y resbaladizas, sobre todo cuando se hielan en invierno. Incluso saltan ágilmente de un risco a otro sin problemas. Viven en cotas de montaña de entre 1.600 y 3.200 metros de altura sobre el nivel del mar, descendiendo en los meses más duros del invierno, y volviendo a ascender en verano.

Los machos se unen a las manadas de hembras y jóvenes (de 10 a 20 individuos) durante el otoño, y pasan en ellas el invierno y los primeros días de primavera.

Durante el verano llevan una vida solitaria o permanecen en grupos menores exclusivamente masculinos, donde la jerarquía viene impuesta por la fuerza y la edad. A menudo se producen combates usando la cornamenta como arma, tanto por el derecho a reproducirse, como por la posición entre los otros machos de la manada.

Desde la extinción del lobo en su área de distribución, los adultos carecen de depredadores naturales, y sólo las crías pequeñas son matadas a veces por zorros, águilas y osos.

Las crías nacen tras 170 días de gestación, y son normalmente una por parto, dos en raras ocasiones. Las crías son muy precoces, capaces de correr junto a su madre a las pocas horas, y de saltar al día de nacer.

Las hembras ya son adultas al año de edad, mientras que los machos lo son a los dos años.

La esperanza de vida en libertad es de 10 a 14 años. La especie no está amenazada de extinción en la actualidad, aunque está protegida en varios lugares, y su caza regulada con el fin de que la población de íbices no se resienta en exceso.

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