DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES
Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.
En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.
Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.
EN LA MONTAÑA - Águila imperial oriental
Reino: Clase: Subfamilia: Género: Especie: Nombre binomial: |
Animalia |
El águila imperial oriental es un ave rapaz distribuida por Europa del este y gran parte de Asia, de donde emigra al sureste de Asia y África oriental en invierno. Existen pequeñas poblaciones aisladas en los Alpes austriacos e italianos y en la isla de Chipre.
El águila imperial ibérica de España, Portugal y parte de Marruecos, considerada una subespecie de águila imperial durante mucho tiempo, ha sido reconocida como especie independiente (Aquila adalberti) en los últimos años, debido a importantes diferencias genéticas.
Ambas águilas difieren también en su aspecto y comportamiento habitual. Por este motivo, a esta especie se la denomina también águila imperial oriental.
El águila imperial es de aspecto y proporciones similares al águila real de Eurasia y Norteamérica, pero de tamaño un poco más modesto. Tiene una longitud de 80 centímetros del pico a la punta de la cola, y 2 metros de envergadura alar.
Los machos pesan poco más de 2'5 kilos, mientras que las hembras, notablemente más grandes, pueden llegar a los 4'5 kilos de peso. Aparte de las diferencias de tamaño, entre ambos sexos no se aprecian otras diferencias.
El plumaje es marrón oscuro en todo el cuerpo, salvo en los hombros, tocados con un característico color blanco, en la punta de la cola (negra con una fina banda blanca en su extremo) y en la nuca, que es parda clara o dorada. Al igual que el águila real, las águilas imperiales son águilas calzadas, pues las patas están recubiertas de plumas en toda su superficie salvo en los fuertes pies, de piel escamosa y grandes garras ganchudas.
En Asia Central, su presa más habitual es el gófer o suslik, un roedor cavador ciego y desnudo. También caza con frecuencia otros roedores, mustélidos (algunos tan grandes como la marta), zorros y diversas aves. Las águilas imperiales viven en zonas de pradera salpicadas de árboles, sin llegar a adentrarse en bosques densos ni praderas.
Las parejas son monógamas y cada año vuelven a su nido habitual. Éste se ubica en las ramas de un árbol alto y es visible a gran distancia. Usan como base las propias ramas más gruesas del árbol, cubriendo los agujeros con hierba y plumas de su propio cuerpo.
La puesta consta normalmente de dos huevos, aunque muy raramente puede llegar a haber en el nido 3 y hasta 4 huevos. El periodo de incubación dura 43 días, tras los cuales nacen unos polluelos blancos de los que normalmente sólo el mayor y más fuerte llega a abandonar el nido, muriendo el resto antes. El pollo emprende su primer vuelo poco después de los dos meses de edad, y en invierno ya emigra de forma solitaria, buscando su pareja al verano siguiente.
En libertad viven 21 años, aunque en cautividad pueden llegar a los 44.
El águila imperial es un animal vulnerable en toda su distribución, y está en peligro de extinción en Europa, donde ya ha desaparecido de muchas zonas. Apenas queda una pequeña población en los Alpes del Trentino y Tirol como vestigio de su antigua extensión por todo el Imperio Austrohúngaro, donde fue el emblema de la casa real de los Habsburgo.
Las razones de su declive están en la persecución directa de ganaderos que la ven como un peligro para sus rebaños, y la destrucción de su hábitat, que se convierte en tierras de cultivo a pasos agigantados. Su situación sólo ha mejorado ligeramente desde que es un ave protegida.








