Gatos de Raza
Burmés

NOMBRE
Burmés
OTROS NOMBRES
   ---
CONSTITUCIÓN
Estilizado
Musculoso
COLORES
Marrón (foca), azul, chocolate, lila, rojo, crema y tortugas
       

Para haber sido tildado en un principio de «siamés defectuoso», el burmés ha recorrido un largo camino, aunque su progreso como raza no ha estado desprovisto de polémica. Se cree que un gato de aspecto similar al burmés, fue bastante común en el Sureste Asiático ya en la Baja Edad Media, pero la historia de la raza tal y como la conocemos hoy, comienza en 1930.

Tipo: elegante y atlético.
Cabeza: corto triángulo romo, con cráneo ancho; pómulos salientes; mentón pronunciado.
Ojos: muy separados, expresivos, vivaces, luminosos; color preferentemente amarillo dorado.
Cuerpo: de talla mediana, musculoso, compacto, redondeado, sólida estructura ósea.
Cola: recta, moderadamente larga.
Pelaje: muy corto, fino, sedoso, brillante, pegado al cuerpo, casi sin pelusa.
Colores: marrón, azul, chocolate, lila, rojo, crema, tortuga (seal, azul, chocolate, lila); en todos los colores, es deseable una pigmentación máxima (el color más oscuro) en los points y atenuada en el vientre.

Característica: El gato que ama a la gente.

Al ver un gato burmés cuesta resistirse a su elegante personalidad. Los gatos de esta raza son cariñosos, sociables y buscan la compañía de la gente. No en vano se les conoce también como «gato de compañía».

Gatos de Raza - Burmés

El burmés procede del sudeste asiático y está estrechamente emparentado con el siamés. El rastro de nuestros burmeses se remonta al siglo XV, aunque por aquel entonces el área de difusión de esta raza se encontraba en Tailandia y no en Birmania.

A pesar de que las leyendas suelen resultar mucho más atractivas que la realidad, lo más probable es que el porte estilizado de este gato se haya desarrollado al vivir en condiciones muy duras. A esto se debe también que los gatos orientales sean tan sociables y prolíficos: las condiciones adversas implican una elevada mortandad, y la única forma de garantizar la supervivencia de la raza es mediante una abundante descendencia.

Los burmeses y los siameses son los gatos orientales que hace más tiempo que llegaron a Europa. Y estas dos razas, junto con los persas, son las razas felinas más apreciadas en Inglaterra y Estados Unidos.

Sin embargo, el burmés se cría desde hace relativamente poco tiempo. Parece ser que el ejemplar que llegó a América, lo hizo en el año 1930.

CARACTERÍSTICAS

El burmés es un gato mediano, de constitución musculosa y más robusto de lo que parece a simple vista. El macho adulto pesa hasta 5,4 kg y la hembra, hasta 3,6 kg. Las patas son largas y delgadas; las traseras son algo más largas que las delanteras, con pies ovalados. La cabeza forma un triángulo no demasiado pronunciado, con pómulos altos. Los americanos prefieren una constitución más redondeada, con un lomo nivelado y pies redondeados; la cabeza debe descender levemente de grosor y desembocar en un hocico chato y desarrollado.

Las orejas son medianas y erguidas, y están algo inclinadas hacia delante. Las orejas deben tener una base ancha y ser ligeramente redondeadas. En Estados Unidos se prefieren los ojos redondos, mientras que en Europa, el párpado superior debe formar una curva más suave, lo que remite al tipo oriental. En todos los países se exige que los ojos del burmés sean de un amarillo intenso o dorados en todos los colores de manto, con la excepción del azul.

COLORES

Actualmente contamos con burmeses de diez fascinantes colores, y en todas las variedades individuales se ha conseguido ya una buena calidad reproductora. Además de en Inglaterra y Estados Unidos, la cría del burmés también ha alcanzado un excelente nivel en Australia y Nueva Zelanda. Sin embargo, el origen de la cría siguen estando en Inglaterra.

La coloración de los gatos burmeses se caracteriza por ser más clara en la región ventral que en el dorso y las patas. Pero las manchas de la cara y de las orejas son más oscuras que en el resto del cuerpo.

En Estados Unidos la mayoría de asociaciones sólo admiten en exposiciones el marrón, azul, chocolate y lila, aunque The International Cat Association también reconoce el canela (entre miel cálido y naranja), el beige, el rojo y cuatro tipos de tortuga. The Cat Fanciers Association considera el rojo, el crema y las cuatro variedades de tortuga dentro de una raza distinta, «Foreign Burmese» (burmés extranjero). Fuera de Estados Unidos se suelen admitir todos los colores.

En la variedad marrón original, el manto es de un tono intenso, más claro en el vientre. La trufa y las plantas de los pies son también marrones.

El burmés azul posee un pelaje gris plateado tenue, más claro en el vientre. Las orejas, la cara y los pies deben ser plateados. La trufa es gris oscuro, y las plantas de un gris rosáceo. Es la única variedad de burmés en la que se admite un pequeño toque de verde en los ojos, normalmente amarillos o dorados. Como en todas las variedades, el manto es fino y brillante, y está pegado al cuerpo. Los primeros burmeses azules se obtuvieron en los años 50.

El burmés chocolate es de un tono chocolate con leche, adopta un tono más pálido en el vientre. La trufa es marrón, y las plantas, rosadas o chocolate. A finales de la década de los 50, se criaron en Estados Unidos los primeros burmeses de color chocolate.

El burmés lila es de tono gris pálido, con una pincelada rosa. Las orejas y la máscara son algo más oscuras. La trufa y las plantas son de un gris liláceo. A principios de los años 70, las federaciones reconocieron también el color lila.

También existen otros colores de burmés: rojo (naranja claro), crema, tortuga (con manchas marrones y rojas), tortuga azul (con manchas azules y crema), tortuga chocolate (con manchas chocolate y rojas) y tortuga lila (con manchas lilas y crema). En las variedades roja y crema, la trufa y las plantas son rosadas. En la tortuga, deben combinar con los colores de las manchas. Los burmeses de color rojo y crema ya existían antes del reconocimiento oficial del lila; a mediados de la década de los 70, también fueron reconocidos como variedades oficiales. El reconocimiento de los cuatro colores tortie llegó a finales de los años 70.

CARÁCTER

Los burmeses son bastante insistentes, pero saben perfectamente cómo conseguir un término medio. Su temperamento es encantador. Su curiosidad y su inteligencia nunca dejarán de sorprendernos. Su actividad y sus ganas de jugar son otras de las características de esta raza felina tan exclusiva.

 

Si su dueño no tiene tiempo de jugar con ellos y mimarlos, intentarán hacerlo con sus congéneres. Los gatos burmeses son muy sociables, por lo que es muy aconsejable permitirles el contacto con otros gatos.

Pero hay que tener en cuenta que el burmés es un gato muy dominante y que siempre tiende a imponerse a los de otras razas.

El burmés es un gato de excelente carácter, célebre por su capacidad atlética, tanto en casas urbanas como en rurales, y que se adapta rápidamente a nuevos hábitats. Pero los futuros dueños de un burmés deben tener en cuenta las advertencias. Es un gato muy sociable y no le gusta estar solo. Afortunadamente, disfruta con la compañía de otros gatos, y puede pasar horas jugando, así que, si la casa está vacía durante muchas horas, es conveniente tener dos ejemplares.

Es un gato apto para estar con niños y perros, pero en este caso también cabe hacer una advertencia. Algunos pueden sentir envidia o rabia si creen que no reciben la atención adecuada, de forma que es necesario tener tacto y diplomacia cuando comparten espacio con otros animales.

Aparte de sus colores realmente de ensueño, lo que convierte al burmés en un gato tan encantador es su carácter afectuoso y su característica voz. Se trata de una raza muy sensible que expresa sus cambios de estado de ánimo mediante el empleo de los más diversos tonos vocales. Excluyendo la época del celo, el tono de voz es muy suave y jamás llega a resultar molesto.

Las sesiones de mimos y caricias son unas de las necesidades primordiales del burmés. Siempre busca el contacto físico, tanto con sus congéneres como con las personas. Cuando vive en grupo, el burmés suele acostarse apretándose unos contra otros y ronronean todos juntos de puro placer. El contacto físico con las personas es muy importante para el burmés, y lo acepta en casi cualquier momento.

CUIDADOS

Es fácil de cuidar, sólo requiere un ligero cepillado semanal. Además, es un gato longevo; es frecuente que viva hasta 20 años.

Los burmeses son padres modélicos. Una camada típica incluye cinco cachorros, pero puede llegar hasta 10, y se crea una fuerte unidad familiar en la que el macho a menudo ayuda a cuidar de las crías. Los cachorros, que enseguida inician la actividad y los juegos, tienen un pelaje pálido, casi blanco, y el color adulto tarda unas semanas en aparecer.

Las estirpes estadounidenses han mostrado una tendencia a las malformaciones óseas, incluido el enanismo. La búsqueda del tipo «contemporáneo» en Estados Unidos también ha provocado una cantidad alarmante de casos de paladar hendido, cráneo abierto, ojos deformes y desprendimiento del tercer párpado, con la consiguiente exposición del lagrimal.

Los pelajes claros suelen oscurecerse con la edad, debido a cambios en la circulación. En cuanto al burmés de edad avanzada, aumenta de peso porque disminuye su actividad, el veterinario puede indicar un cambio de dieta para evitar el sobrepeso.

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