Gatos de Raza
Bengalí

NOMBRE
Bengalí
OTROS NOMBRES
    ---
CONSTITUCIÓN
Grande
Musculoso
COLORES
Negro, sepia, visón, nieve
       

l bengalí es la primera raza de gatos híbridos. En 1981 un criador californiano, Jean Sugden, adquirió ocho híbridos que se habían producido para estudiar la resistencia del gato leoparto asiático al virus felino de la leucemia (FeLV). Los cruzó con gatos sin pedigrí, como el mau egipcio, y con otros gatos con pedigrí y pelajes habituales. El resultado, el bengalí, es ahora una de las 10 primeras razas en Gran Bretaña, aunque el CFA no lo reconoce, debido a sus orígenes híbridos.

Tipo: gato esbelto y musculoso con aspecto de gato salvaje.
Cabeza: ancha, en forma de cuña, contornos redondeados.
Ojos: grandes, ovalados, ligeramente oblicuos.
Cuerpo: alargado, fuerte, de talla media, robusto, nunca suave, muy musculoso.
Cola: gruesa, de longitud media, se afina hasta una punta redondeada.
Pelaje: corto, denso, frondoso y de textura sorprendentemente suave.
Colores: black spotted tabby, Brown tabby, seal lynx point, seal sepia tabby, seal milk tabby. Dibujos: spotted tabby (moteado) y marble tabby.

Carácter: Un ser selvático en el hogar. Las primeras generaciones de híbridos, son generalmente muy nerviosas. Sin embargo, los bengalíes han sido seleccionados desde entonces por el temperamento y siempre están en alerta, pero son tratables.

Gatos de Raza - Bengalí

Según un dicho popular, «la curiosidad mató al gato». Pero probablemente no incluye al bengalí. Estas extravagantes bellezas son extremadamente curiosas por naturaleza y suelen meter su bonita nariz donde no debieran. Por suerte, compensan su curiosidad con un carácter muy fuerte y una inteligencia más que notable.

Este gato, conocido antiguamente como gato leopardo, detecta instintivamente cuándo una situación puede escapar de su control. En caso de peligro se retira a toda velocidad, por muy grande que sea su curiosidad.

El nombre de gato leopardo (o «leopardette»), proviene de los inicios de esta raza, que es relativamente joven. Los propósitos de los criadores fueron por dos caminos diferentes: mientras unos se guiaban por el aspecto físico de los leopardos y los ocelotes, otros soñaban con conseguir fijar una raza que fuese algo así como una versión doméstica del Felis bengalis.

Aparte de realizar algunas exploraciones para satisfacer su innata curiosidad, una de las actividades favoritas de este inteligente felino son los mimos y las caricias. Sin embargo, no todos los propietarios de bengalíes pueden llegar a disfrutar de esto. Los animales criados con poco contacto humano, que lamentablemente siguen existiendo en muchos lugares, tienen un carácter muy impredecible. Una mala crianza puede potenciar su agresividad, un comportamiento asustadizo y otras anomalías que no corresponden precisamente a las cualidades que se suelen buscar en un animal doméstico.

Los gatos bengalíes tienen un aspecto salvaje y primario. Los músculos se marcan claramente en su flexible y robusto cuerpo. A pesar de que se trata de una raza extraordinariamente elegante, la robustez de sus huesos hace que no tenga un aspecto delicado.

Su aspecto sigue recordando al de los leopardos y los ocelotes, pero el carácter del gato bengalí es muy diferente al de sus parientes salvajes. Afortunadamente, porque de lo contrario, esta raza nunca habría tenido éxito como animal doméstico.

El bengalí es una de las pocas razas que puede tener como único tipo de manto el atigrado. El color de base sí que puede variar de tonalidades: marfil, crema, amarillo, dorado y naranja. También puede variar la tonalidad de las manchas del manto ya que pueden oscilar entre el negro, el chocolate o el canela. Lo que sí es obligatorio por el estándar, son la punta negra de la cola, las almohadillas plantares y el abdomen, que debe estar moteado.

Aunque parezca sorprendente, este gato es un gran nadador. Esta cualidad, insólita en la mayoría de los gatos domésticos, es una herencia genética legada por su antepasado salvaje, que se caracteriza por sus grandes cualidades de pescador y nadador.

 

Los rasgos más destacables de su carácter son su gran hiperactividad y curiosidad, al igual que sus insaciables ganas de juguetear y su sociabilidad. A pesar de ello, sus genes salvajes pueden jugarle una mala pasada a la personalidad de esta raza. La agresividad es la más frecuente y, debido a ello, se exige para su inscripción en asociaciones que cuente al menos con cuatro generaciones cruzadas con gatos domésticos. A pesar de ello, algunos ejemplares se pueden mostrar inestables emocionalmente.

Cuando Jean Mill, una pionera en la cría de bengalí, inició su programa de cría en Estados Unidos en 1963, lo hizo persiguiendo una meta muy concreta. Esta especialista en genética, adquirió una hembra de Felis bengalis, y la apareó con su gato doméstico negro. Este apareamiento es considerado el primer cruce entre un gato salvaje y un gato doméstico. Más adelante Jean Mill empezó a cruzar ejemplares de mau egipcios, abisinios, orientales de pelo corto y american shorthais con los «gatos-leopardo». Tenía la esperanza de poder conseguir un gato doméstico con el aspecto de un gato salvaje.

Pero el apareamiento entre un gato salvaje y un gato doméstico no fue tan sencillo como cabía esperar. Tanto el felis bengalis como el gato doméstico poseen 38 cromosomas, pero después de un apareamiento, los cromosomas del gato salvaje se encuentran en un medio extraño. Esto hace que los híbridos de la primera generación no sean domesticables y suelan ser estériles.

Es exclusivo del bengalí el espolvoreo de «brillo» de su pelaje, que es de corto a medio, suave y muy grueso. La amplia gama de gatos empleados en el primer desarrollo, llevó al gen punteado, que dio lugar a los gatos atigrados «nieve» de ojos azules. El tamaño grande y la complexión muy musculosa del bengalí, refleja el pasado híbrido de la raza. Su voz, poco corriente, posee una amplia gama de sonidos.

Ilusión por las manchas

Los criadores buscaban razas alternativas y se fijaron en el mau egipcio. La constitución física y las manchas de la piel coincidían con los gustos de los criadores de bengalí. Y lo mismo sucedía con la salud a toda prueba y la resistencia del mau egipcio, características que todavía no estaban bien definidas en la cría del bengalí.

Actualmente la raza está lo suficientemente consolidada como para que ya no sea necesario realizar más cruzamientos.

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