DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES
Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.
En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.
Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.
El concepto de los derechos de los animales puede ser interpretado de diferentes maneras. Por un lado, algunos pueden ejercer el «derecho» a matar animales con el propósito de su consumo o por simple deporte. Hay quienes, por otra parte, se privan de su capacidad de matar, inclusive al más pequeño de los animales.
¿SABÍAS QUE?...
El búho puede girar su cabeza 360°.
Las hormigas son los seres más parecidos a los humanos en diferentes aspectos: hacen guerras, aprisionan esclavos, viven en comunidad, etc.
Las lombrices poseen 10 corazones.
El corazón de una ballena pesa lo mismo que un automóvil pequeño.
Las cebras son negras con rayas blancas.
La posición de los ojos del burro le permite ver sus 4 patas.
Los gorilas se ríen cuando les hacen cosquillas, también lloran si sienten algún daño físico o psicológico, pero lo expresan con sonidos, no con lágrimas.
El veneno más letal del mundo lo posee una ranita que mide 3 cm, llamada «rana dardo venenosa», que vive en Colombia.
El cuerno del rinoceronte está hecho de pelos.
El colibrí nunca para de volar.
Un pájaro carpintero puede picar la madera hasta 20 veces por segundo.
Las hormigas no duermen.
El sentido del olfato de un perro es 1000 veces superior al de los humanos.
Los tiburones aparentemente son los únicos animales que nunca se ponen enfermos. Son inmunes a toda clase de enfermedades, incluido el cáncer.
Los caballitos de mar macho son los encargados de dar a luz.
Miles de árboles nacen accidentalmente porque las ardillas no recuerdan dónde escondieron los frutos.
El animal más dormilón es el koala, duerme 22 horas al día.
La jirafa es el único mamífero desprovisto de cuerdas vocales, por lo que es completamente muda.
EL GATO - Balinés
A veces los nombres de las razas pueden crear confusión. Si bien las raíces del angora turco y el van turco se remontan efectivamente a Turquía, no existe ninguna relación entre el balinés y la isla de Bali, en el Sureste Asiático; su nombre debió surgir de un círculo inspirado en esta cultura.
Tipo: oriental.
Cabeza: de tamaño medio, bien equilibrada, triangular, de perfil recto, hocico fino, orejas grandes y puntiagudas.
Ojos: medianamente grandes, ni prominentes ni hundidos, almendrados, ligeramente oblicuos; de color azul intenso.
Cuerpo: alargado, esbelto, grácil, elegante, osamenta fina y musculatura fina.
Cola: muy larga, delgada y puntiaguda.
Pelaje: Fino y sedoso, semilargo en el cuerpo y algo más largo en el vientre, hombros y cola.
Colores: blanco, solid points y tabbit points en varias coloraciones sólidas y tortuga (la CFA sólo admite cuatro: seal point, blue point, chocolate point y lilac point).
Carácter: Tan grácil como las bailarinas balinesas.
A los aficionados a los gatos que no conozcan la raza, el balinés les parecerá una contradicción: un siamés puro de pelo largo. En términos genéricos, es un siamés homozigótico; su genotipo incluye dos genes recesivos de pelo largo I, uno de cada padre, por lo que todos los apareamientos dan lugar a crías de pelo largo.
El origen de la raza se remonta a los años cuarenta, cuando empezaron a aparecer crías con pelo largo en las camadas de siameses (existe cierta polémica en el ámbito felino sobre si fue una mutación espontánea, o el resultado de la crianza selectiva), como no cumplían los criterios del siamés, los criadores los vendían como animales de compañía y el mundo felino no se interesó por ellos.
A mediados de los años cincuenta, y como consecuencia del aumento de la población, los criadores estadounidenses desarrollaron el rasgo, con la intención de establecer una nueva raza. El primer paso para el reconocimiento es criar gatos suficientes que cumplan el estándar deseado, para poder mantener la raza sin excesiva consanguinidad. Los primeros balineses criados selectivamente, nacieron en 1955, en Estados Unidos, a partir de dos siameses con mutaciones de pelo largo.
En un principio la raza se denominó «longhaired siamese» (siamés de pelo largo), pero la criadora neoyorquina Helen Smith, decidió bautizarla balinés, por sus gráciles movimientos, que le recordaban a las bailarinas de la isla indonesia de Bali.
A esta veterana criadora de gatos siameses, le encantaban los gatitos de pelo largo que a veces aparecían en las camadas de sus siameses. Helen Smith no se dedicó a soñar con la cría, sino que se puso a trabajar duramente en ello: participó en un programa de cría y consiguió que en 1961 se pudieran mostrar ocho balineses en una exposición celebrada en Estados Unidos. Siete años más tarde sorprendió al maravillado público con 23 representantes de esta elegante raza felina.
La CFA (Ca´st Fanciers Association) reconocería esta «nueva» raza en el mismo año (1970), con lo que los balineses ya podían participar en concursos. Después de que los balineses hicieran furor en Estados Unidos, en Europa también surgió interés por estas bellezas de pelo largo, hasta que fueron reconocidos por la FIFe en 1983, con lo que pareció tener el camino despejado para la cría y para las exposiciones.
Pero los que habían soñado con que los balineses tendrían un gran éxito, quedaron decepcionados. En toda Europa solamente hubo un puñado de criadores que se interesaron por esta raza, y hasta hoy las cosas no han cambiado mucho. El balinés sigue siendo una de las razas de gatos más escasos y no disfruta, ni de lejos, de una popularidad tan grande como el resto de razas.
El balinés es un gato extraordinariamente bello y estilizado, como es lógico dado su origen siamés, pero además su largo pelaje suaviza los rasgos y los colores del siamés puro. La cabeza es mediana, puntiaguda y con forma triangular, al modo siamés, aunque en este caso el pelo largo también difumina en cierto modo los rasgos. La nariz y las puntas de las orejas deben formar un triángulo perfecto. La nariz es larga y recta, y no presenta stop al unirse a la frente. Los ojos, siempre de un azul vivo en todos los colores de manto, son almendrados y están algo inclinados hacia la nariz. Deben estar separados por un espacio como mínimo tan ancho como un ojo.
Su constitución es delgada y estilizada, pero bien musculada, con un cuello largo y esbelto, patas largas y delgadas, y pies pequeños y ovalados. La cola, larga y delgada, pero con un penacho, termina en punta y está cubierta de pelo fino y sedoso.
El manto se compara a veces con el del armiño. El pelo es largo y fino, sin subpelo lanoso ni collar. El color básico del pelaje es un blanco uniforme o un tono blanquecino. En los gatos más viejos, suele ser más oscuro, pero siempre debe existir un claro contraste entre los tonos del fondo y las puntas. La marca de la cara debe extenderse hasta la mandíbula, los pómulos y la frente, pero entre las orejas debe observarse el color de fondo.
La raza presenta sólo variedades colourpoint, y las puntas deben tener una densidad de color uniforme. En general, los estándares de exposición del balinés, son idénticos a los del siamés, a excepción de largo del pelaje.
El balinés es un gato más tranquilo y menos exigente que su antepasado siamés, pero le gustan las acrobacias. También disfruta practicando juegos que implican mucho movimiento, tanto solo como con sus dueños, y le gusta prestar y recibir atención. Sin duda, no es un gato que se pueda dejar solo durante largos periodos, ya que hay que dedicarle mucho tiempo.
Es fácil de peinar, basta con pasarle un cepillo suave una o dos veces por semana. Como carece de subpelo, tiene un manto sedoso y plano que no suele enredarse ni apelmazarse.
Las crías nacen con el pelaje totalmente blanco, desarrollan las marcas de las puntas en las primeras semanas de vida.
Las hembras maduran pronto y normalmente dan a luz camadas de 3 o 4 crías. Son célebres por ser unas madres excelentes que juegan incansablemente con sus hijos. Por ello, los cachorros se desarrollan rápidamente y pronto aprenden un amplio repertorio de juegos y actividades que pueden incluir, por ejemplo, un tratamiento irrespetuoso hacia cortinas y muebles tapizados.
Si se compara el aspecto de los balineses «modernos» con el de los primeros ejemplares que se criaron, se nota una importante diferencia: todo su genotipo se ha modificado para ganar en perfección y expresividad.
Los periódicos cruzamientos con siameses han permitido que actualmente podamos disfrutar de balineses de pelo semilargo y características muy definidas. Este estupendo resultado es la recompensa por la labor realizada durante décadas por un grupo relativamente pequeño de apasionados criadores.









