Extinción
Los Últimos y los Desaparecidos


 «Parece que sea imposible respetar por igual al hombre y a la naturaleza».
                                                        (Henry David Thoreau: Walden, o la vida en los bosques, 1854)

Cuando observamos trilobites fósiles o la reconstrucción de un dinosaurio, podemos quedar fascinados, pero no lloramos por su desaparición; pertenecen a un pasado del que no formamos parte. Lo mismo sucede con otros animales como los perezosos gigantes y los mamuts, a quienes los humanos actuales nunca hemos llegado a conocer.

Sin embargo, algunas de las especies que aquí se recogen, pueden, en los próximos 50 años, pasar de ser vulnerables a encontrarse en peligro, y otras a extinguirse. Nadie puede precisar cuáles serán, pero sin duda resultarán tan raras para nuestros nietos, como el dodo o el moa  lo son para nosotros.

Existe gran preocupación por la pérdida de incontables especies debido a la degeneración de sus hábitats, la contaminación industrial y el derroche de recursos naturales, pero ¿quién podía pronosticar esta situación hace 150 años, cuando los humanos éramos menos numerosos que hoy? Es improbable que alguien hubiera prestado atención, o que el curso de nuestra historia hubiera seguido un camino diferente. Incluso hoy, preocuparse por el destino de algunos animales, es considerado un lujo ridículo por una parte importante de la población humana. Para esa parte, el problema de cómo conseguir suficiente comida y agua limpia es más acuciante…

DETENER LA MAREA

El bandicut del desierto, el sapo dorado, la paloma migradora y otras muchas especies, se han extinguido durante los últimos 100 años, ya no podemos hacer nada por ellos. Pero sí podemos hacerlo por las que todavía siguen entre nosotros. En algunos casos, su población se ha reducido tanto que se encuentran al borde de la extinción y no podrán recuperarse; siguen vivos, pero se les denomina adecuadamente «muertos vivientes». Sin embargo, para otras muchas especies no es demasiado tarde.

El reconocimiento de nuestro negativo impacto sobre el planeta, crece lentamente, así como la voluntad de remediarlo, por lo que queda mucho por hacer... debemos esforzarnos para lograr un mundo en el que haya menos seres humanos, que sea más igualitario, y que genere menos desechos. No se trata de un sueño imposible, pero quizá seamos incapaces de conseguirlo, debido, en parte, a nuestra herencia evolutiva: históricamente hemos preferido los planes a corto plazo y la protección de nuestros intereses inmediatos. Este enfoque ha sido muy beneficioso hasta ahora, pero los estudios recientes demuestran que estamos expoliando los ecosistemas que nos sostienen, y a todas las demás especies. El sentido común nos dice que esta situación no se puede mantener indefinidamente.

PRESERVAR LA NATURALEZA IN SITU

Los esfuerzos para preservar la vida salvaje, a menudo se centran en especies grandes y carismáticas que encabezan la lista de la fauna que está en peligro de extinción; una respuesta comprensible en un mundo dominado por imágenes impactantes y los medios de comunicación. Pero todo esto de nada sirve si no se preserva el hábitat y los ecosistemas en los que los animales puedan vivir.


En 1997, un equipo de científicos calculó el valor en euros de los servicios ecológicos que mantienen la vida en la tierra. Corresponde a la cantidad de dinero que deberíamos gastar teóricamente para realizar la regulación del clima, la producción de alimentos y la formación de suelo que llevan a cabo las especies que integran los ecosistemas de la tierra. La cantidad, unos 25 billones de euros anuales, es mayor que el producto nacional bruto mundial. No se trata de si la biodiversidad debe preservarse, sino de cómo es mejor hacerlo.

Cuando los recursos son limitados y se dispone de poco tiempo para preservar la naturaleza, es mejor concentrarse en las áreas donde la diversidad es mayor. Éste es el caso de las selvas, que cubren menos del 5% de la superficie terrestre, y contienen más de la mitad de las especies, por ello, deberían ser una prioridad.

La WWF y grupos conservacionistas similares, advierten sobre los peligros de la deforestación de la Amazonia, y establecen acuerdos con gobiernos, empresas y la población local para preservar la selva. Sin embargo, los bosques siguen desapareciendo. Sólo en Brasil, en los últimos 50 años, se han perdido 500.000 kilómetros cuadrados, que equivale a 500 campos de futbol cada hora.

Más del 70% de la superficie de la tierra está cubierta por océanos, y es aquí donde existe la mayor variedad de vida. A pesar de que el 80% de los principales grupos de organismos son marinos, el 95% de este bioma sigue siendo desconocido. Hasta cierto punto, el problema del hábitat es que «hay que ver para creer». Cualquier daño causado en la selva amazónica, es claramente visible con una fotografía aérea, mientras que la devastación causada en el fondo marino por las redes de arrastre, sólo puede imaginarse.

La International Coral Reef Initiative (ICRI), un acuerdo de naciones y organizaciones, impulsado por los gobiernos de Australia, Francia, Japón, Jamaica, Filipinas, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos, está ayudando a dar a conocer el valor de los arrecifes de coral y las amenazas que afronta. El año 1997, fue declarado año internacional del arrecife de coral, en un intento de «proteger y utilizar de manera sostenible los recursos mundiales de los frágiles arrecifes de coral». Hoy en día, muchos hábitats marinos, como los enormemente fértiles arrecifes, todavía necesitan una protección sin la cual podrían desaparecer en los próximos 100 años.

Otra vía para la preservación, consiste en identificar áreas que tengan una elevada proporción de especies endémicas, que no se encuentran en ningún otro lugar. Teniendo en cuenta plantas y vertebrados, se han identificado 25 centros de conservación. Entre éstos se incluyen: la cuenca mediterránea, los bosques de África occidental, los bosques costeros de Tanzania y Kenia; Madagascar, la selva atlántica y los bosques secos (cerrado) de Brasil, América central, gran parte de Asia suroriental y las Islas del océano Pacífico.

Aunque originariamente estas áreas cubrían el 12% de la superficie terrestre, en la actualidad representan el 1,5%, pero siguen acogiendo el 60% de la diversidad del planeta.

PRESERVAR LA NATURALEZA EX SITU

Parques zoológicos y acuarios han recorrido un largo camino desde que fueron creados como un medio para entretener a las personas y ganar dinero. Durante los últimos 50 años, la preocupación por el declive de las especies en todo el mundo, ha conducido a un gran número de zoos a iniciar actividades de investigación, educación y preservación de especies amenazadas.

Hubo un tiempo en que pocos zoológicos prestaban atención al bienestar de los animales, y los que morían, simplemente eran sustituidos por otros nuevos. Algunos todavía continúan funcionando de este modo, pero los más importantes se han transformado en centros de preservación e investigación.

Los críticos de los zoológicos, cuestionan el mantenimiento de grandes animales en cautividad, que les provoca problemas físicos y de comportamiento. También se cuestiona la necesidad de mantener especies no amenazadas en condiciones tan diferentes a las de su hábitat natural. Sin embargo, no cabe duda de que los zoológicos tienen un valor educativo, y han ayudado a despertar un interés por la vida salvaje, que muchas personas no hubieran experimentado de otro modo. Por otra parte, los zoológicos han establecido programas de cría en cautividad, y se han convertido en una importante herramienta para la preservación de especies.

Existen, sin embargo, muchas dificultades vinculadas a la cría en cautividad: la consanguinidad, especialmente entre los mamíferos, reduce la fertilidad de los progenitores y aumenta la tasa de mortalidad entre los nacidos. El cruce entre pocos individuos, y por ello con una reducida variedad de genes, puede tener efectos perjudiciales. Por ejemplo, un defecto genético raro en grandes poblaciones, se convertiría en frecuente si apareciese en algunos de los ejemplares «fundadores».

Una mayor variabilidad genética ofrece ventajas a las poblaciones salvajes, aumenta las posibilidades de supervivencia ante la enfermedad y la capacidad para afrontar el cambio climático.  Otro problema cosiste en saber qué tamaño debe tener la población para que sea viable a largo plazo. Algunas especies requieren una cifra alta, ya que por debajo de un determinado número, no se reproducirían bien. Las poblaciones más pequeñas, también pueden resultar afectadas fácilmente por tormentas o sequías, y es motivo de discusión la capacidad de los animales criados en cautividad, para valerse por sí mismos una vez liberados en la naturaleza.

En resumen, el proceso es costoso y probablemente sólo adecuado para proteger algunas especies concretas. Para las muchas que no responden bien a la cría en cautividad, los zoológicos sólo pueden representar la última parada antes de su desaparición.

A pesar de las dificultades, la cría en cautividad ha logrado grandes éxitos con el órix de Arabia, el hurón de patas negras, el caballo Przewalski, el ciervo del padre David y el cóndor de California. Todas estas especies, entre otras, se extinguieron en la naturaleza y pudieron recuperarse mediante la cría en cautividad.

RESCATE INTERNACIONAL

Muchos de los mayores problemas del mundo en cuanto a biodiversidad, especies en peligro y conservacionismo, tienen solución política, y quienes deben actuar en nuestro nombre para afrontarlos, son los gobiernos. Éstos pueden tener en cuenta los consejos de especialistas nacionales e internacionales, organizaciones no gubernamentales, diferentes grupos de presión, y la opinión pública.

La mayoría de los países cuenta ya con legislación para la protección de la vida salvaje y los recursos naturales, y en los últimos 40 años, numerosas declaraciones, tratados y acuerdos internacionales se han llevado a cabo para la protección del medio ambiente.

El objetivo de la CITES, que entró en vigor en 1975, es la protección de los animales y las plantas salvajes, mediante el control del comercio internacional de aproximadamente 5.000 especies de animales, y 28.000 de plantas. Los 169 países que actualmente han suscrito la Convención, han aceptado prohibir cualquier comercio con las especies incluidas en el Apéndice I (con el mayor riesgo de extinción), y controlar el comercio de las especies incluidas en el Apéndice II (para evitar la situación de peligro de extinción).

La CBD (Convención sobre Diversidad Biológica), que entró en vigor en 1993, fue uno de los principales documentos elaborados por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo. Más de 180 naciones firmaron este acuerdo legal obligatorio, cuyo objetivo es la conservación de la diversidad biológica, el uso sostenible de sus componentes, y el reparto justo y equitativo de los beneficios obtenidos con la utilización de los recursos genéticos.

Si bien la CBD reconoce a cada país el control sobre sus propios recursos biológicos, también acuerda que se debe conservar y utilizar de manera sostenible la diversidad biológica en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

APRENDIENDO LA LECCIÓN

El rápido crecimiento de la población humana ha puesto en peligro el funcionamiento de los ecosistemas. Podemos seguir creciendo y comportándonos del mismo modo hasta llegar al colapso total, o bien podemos tomar algunas decisiones sobre nuestro futuro. Para empezar, los países desarrollados, deberían adoptar modos de vida menos derrochadores.

Todo lo que hacemos afecta a la naturaleza de manera local y global. En última instancia, debemos cambiar nuestro estilo de vida y nuestra forma de pensar. Necesitamos desarrollar nuevos hábitos más acordes con el medio ambiente, reduciendo nuestro nivel de consumo y plantando cara al derroche.

Muchos cambios pequeños pueden marcar una gran diferencia, y las siguientes ideas representan una pequeña parte de las recomendaciones ecologistas.

Apagar todas las luces cuando abandonemos una habitación y, en aquellas en las que pasamos más tiempo, remplazar las bombillas por otras de bajo consumo. Al comprar un nuevo electrodoméstico, elegir los modelos más eficientes energéticamente (compensará el precio pagando menos en nuestra factura energética). Aislar el depósito de agua caliente y las paredes, desván y suelos de nuestra casa; de este modo se reduce hasta un 20% en el consumo de calefacción. Se logra un 5% adicional por cada grado que reducimos el termostato. Evitar dejar los aparatos eléctricos en standby; mantenerlos en esta posición, sólo en Estados Unidos requiere la producción anual de 26 centrales eléctricas de tamaño medio.

  Reducir, reutilizar, reciclar
  Conducción y utilización eficiente de nuestros vehículos
  Eficiencia energética
  Compra responsable

¿QUÉ FUTURO?

Conocer el problema y ser capaz de hacer algo para solucionarlo, son asuntos diferentes. El interés por la conservación del medio ambiente ha crecido considerablemente durante los últimos 50 años, y se está situando en primer plano de la política local, nacional e internacional ¿Podremos colaborar, o tan sólo disputar unos recursos cada vez menores?

Tenemos que reducir lo que se conoce como «huella ecológica», es decir, la superficie total de tierra productiva necesaria para sustentar a cada uno de nosotros. Se ha calculado que la cifra podría ser de 17,7 hectáreas, pero la media mundial es de 2,8 hectáreas, de manera que en este momento, la demanda ya supera lo razonable. Para los habitantes de los países desarrollados, la huella es mucho mayor que la de quienes viven en los países menos desarrollados. Si toda la población del planeta consiguiese los más altos niveles de consumo (los del ciudadano medio de Estados Unidos), se calcula que se necesitarían otros tres planetas como la tierra.

Momento decisivo…

Ni siquiera hemos completado la tarea de catalogar la maravillosa biodiversidad de la tierra. Aun así, la enorme escala de nuestro propio éxito, hace que compartamos el futuro con muy pocas especies. Lo que es menos seguro es qué efectos ocasionará esta pérdida en los ecosistemas del planeta. La tierra, a pesar de todo, se ha recuperado de anteriores extinciones masivas, y ha dado lugar a una miríada de especies, incluidos nosotros mismos. El desafío actual consiste en detener la marea de pérdida de especies antes de que nosotros también nos encontremos en peligro.

MOSTRAR ESPECIES EN PELIGRO DE EXTINCIÓN    (Mostrar | Ocultar)

 

Páginas recomendadas

ENERGÍA INTERIOR

Chakras: Información y Tratamientos

AROMAS QUE CURAN

Aromaterapia y Aceites Esenciales

LIBERA TU SER

Autoayuda y Crecimiento Personal

Tu aportación económica es valiosa para nosotros. Con tan sólo 2€, estarás ayudando a sufragar los gastos de mantenimiento y alojamiento de este sitio.
Sitio de pago seguro a través de PayPal - (en tu extracto aparecerá como «Donación www.liberatuser.es»)