El Perro

Tener un Perro

Los perros han estado a nuestro lado durante milenios, compartiendo nuestro hogar y nuestras vidas, eficientes compañeros de trabajo y amigos inseparables a la vez.

Adoptar un perro no es un proceso anodino, ni una decisión que pueda tomarse a la ligera. No es un juguete que llevas a casa para tus hijos, ni tampoco una simple presencia que te acompaña y distrae. El perro es un ser vivo, sensible e inteligente, y como tal se le debe respetar y amar.

Un perro requiere tiempo, atención, entrenamiento... pero la satisfacción que obtendrás de él, bien merecerá todo el esfuerzo empleado.

Adoptar un perro cambiará profundamente tus hábitos. El perro no es un animal «fácil», depende de ti por completo. Si no estás preparado/a para el cambio que te exige, existen un gran número de animales maravillosos que son mucho menos restrictivos. Es importante que seas consciente del impacto que va a tener el perro en tu vida diaria antes de comprar o adoptar uno.

Para que un perro realmente aporte a tu vida alegría y buenos momentos, debes saber que existen algunas limitaciones:

1. Hay que enseñárselo todo

Ésta es, con mucho, la mayor limitación a la que te enfrentas cuando vives con un perro. No basta con enseñarle a sentarse y ponerse de pie. Hay que enseñarle dónde hacer sus necesidades, dónde dormir, cuándo ladrar y cuándo no, con qué puede jugar (y romper) y con qué no, qué comer y qué no comer, cómo recibir a las visitas, cómo comportarse en el coche, con los niños, en la calle...

Si no le enseñas lo que es correcto, no sabe cómo hacerlo. Además, necesitará que se lo recuerdes regularmente, a lo largo de su vida, o, de lo contrario, lo que te hace feliz, puede convertirse en tu mayor pesadilla.

2. Tienes que pasar tiempo con tu perro

Los 365 días del año.

El perro no se mantiene ocupado. Cada día necesita actividades lúdicas, estimulación intelectual, distracciones. Para ser feliz, el perro necesita a su dueño. Si le preguntásemos qué es lo que más le gusta en el mundo, tu perro diría que eres tú.

Sí, suena maravilloso, pero en la realidad de la vida diaria significa que una buena parte de tu tiempo libre debes dedicársela a tu compañero. Además, muchas de sus actividades favoritas tienen lugar fuera de casa, y no siempre te apetecerá salir.

3. Ya no puedes hacer lo que quieres cuando quieres

No, no eres muy libre cuando tienes un perro. Irse de fin de semana, de vacaciones o ir a cualquier parte durante todo un día… con un perro hay que organizarse.

Ésta es una gran limitación cuando se tiene un perro o cualquier otro animal. Pero siempre será más sencillo confiar a un familiar o a un amigo un hámster o un pez, que cargar a alguien con la responsabilidad de cuidar de tu perro (alimentarlo, pasearlo, asearlo…), sobre todo si es de gran tamaño. ¿Cuentas con alguien en tu entorno dispuesto a asumir todas estas tareas siempre que lo necesites?

4. Te conviertes en una persona non grata

No a todo el mundo le gustan los perros. Están mal vistos incluso en muchos espacios públicos donde están oficialmente autorizados. No caben en muchos lugares y tienen dificultades para utilizar otros medios de transporte distintos de tu coche. No todo el mundo quiere verte a ti y a tu perro aparecer en reuniones familiares, fines de semana con amigos, restaurantes, hoteles, camping e incluso cuando estás buscando una vivienda de alquiler.

Desgraciadamente, tener un perro puede complicarte la vida.

5. El perro cuesta dinero

Cuanto mayor sea el tamaño de la raza de tu mascota, más caro te resultará su mantenimiento. Aun siendo una raza pequeña que no coma demasiado, debes tener en cuenta que necesitarás llevarlo al veterinario de vez en cuando. A esto debes sumarle el coste inicial de esterilizarlo, vacunarlo, identificarlo y comprarle canasta, correa, collar, un par de cuencos, útiles de aseo y juguetes.

6. El perro hace cosas desagradables

Cuando tienes un perro, puedes enfrentarte a menudo a situaciones que te provocan asco…

¿Qué tal si empezamos el día con tu perro vomitando o con diarrea? ¿O si cuando llegas a casa se sacude y ves cómo las babas llegan hasta las paredes, sofás y muebles? Tu ropa y tu casa ya no volverán a ser las de antes… el pelo del animal estará por todas partes.

Malos olores, ruidos desagradables, recoger y limpiar cosas que desearías no haber visto nunca: todo esto es ahora parte de tu vida cotidiana.

7. Hay que sacarlo varias veces al día

No importa que llueva, haga frío, llegues tarde al trabajo o estés enfermo/a en la cama: tu perro necesita salir.

Sacar a tu perro no es la verdadera limitación, pero algunos días puede convertirse en una tarea indeseable, especialmente tras una larga y dura jornada de trabajo.

Un perro necesita realizar ejercicio físico, mental y olfativo todos los días. Necesitará salir varias veces al día para hacer sus necesidades. Si estás todo el día fuera de casa y dispones de poco tiempo para dedicarle a tu animal, plantéate si un perro es lo más adecuado para ti, sobre todo pensando en él, en su felicidad y bienestar.

No subestimes estas limitaciones, se evitarían la mayoría de abandonos si todos estos inconvenientes fueran tenidos en cuenta antes de adoptar un perro.

CÓMO ELEGIR EL PERRO ADECUADO

La cuestión primordial para la persona que desea adoptar un perro, es la siguiente: «¿cuál es la mejor raza?». Una cosa es cierta, cuando no se tiene todavía una preferencia clara, no hay que limitarse a mirar unas cuantas fotos, sino que debe elaborarse un plan de acción: primero debemos saber para qué lo queremos, qué esperamos de él, en definitiva, qué utilidad le vamos a dar; ésta nos permitirá una primera criba de razas. Seguidamente preguntémonos qué le aportaremos nosotros a él, qué tipo de dueños seremos, qué estamos dispuestos a ofrecerle.

Quizás el primer punto puede parecer una obviedad: es lógico que un cazador no comprará nunca un chihuahua, y que una familia que tema la posibilidad de ser robada no escogerá un pequinés para que haga de guarda de la casa. Pero cuando pasamos al perro de compañía, los límites resultan muchos más difusos. Una regla generalizada, es que deberíamos siempre escoger una raza que fuese compatible con nuestro estilo de vida.

Si nos gusta un perro en concreto, quedémonoslo sin darle más vuelta, pro si buscamos un amigo de cuatro patas, y no tenemos todavía ninguna preferencia clara, será útil pensar, antes que nada, en el tipo de perro que nos gustaría tener al lado, y a continuación en nuestra personalidad, aficiones, manías, y, por qué no, en nuestras limitaciones. Una vez que estemos convencidos de la raza que deseamos, no deberíamos salir corriendo a comprarlo. Es aconsejable leer alguna monografía sobre la raza, visitar alguna exposición canina (o prueba de trabajo si se trata de una raza de trabajo), conversar con personas que se dediquen a la cría de esta raza en particular (o que trabajan con ella), para que nos informe y nos aconseje.

Antes de proceder a la adopción, es conveniente transformar el deseo instintivo en una elección responsable. Sólo así conseguiremos ser los propietarios felices de un perro igualmente feliz.

¿CACHORRO, JOVEN O ADULTO?

El cachorro no es la única elección posible, aunque es la mayoritaria por varios motivos, más o menos fundados. Si queremos seguir el desarrollo del perro desde el primero hasta el último día de su vida, disfrutar de sus primeros descubrimientos, adaptar su carácter a nuestro ritmo de vida, no dudemos en inclinarnos por un cachorro.

En cambio, si tenemos problemas de tiempo, si nos horrorizamos ante un pipí en la alfombra, y si nos resignamos a quedarnos con un cachorro porque creemos que nos querrá más que un animal joven o adulto, estamos cometiendo un gran error. El cariño que pueda sentir un perro hacia su dueño, es idéntico a cualquier edad; la única diferencia está en el tiempo. El cachorro necesitará un par de semanas, mientras que el adulto probablemente necesitará hasta dos meses (especialmente si tenía una buena relación con el dueño anterior). Pero el resultado final será en cualquier caso siempre el mismo: un perro que nos entregará su corazón, su dedicación y su fidelidad.

PERRO JOVEN (DE 5 A 12 MESES)

Ventajas

● El físico y el carácter todavía se pueden moldear, y nos ahorraremos muchas dificultades de orden práctico. El perro joven ya no defeca en casa (o aprende a no hacerlo); ha cambiado ya los dientes y por lo tanto, ya no roe de manera indiscriminada, y suele conocer órdenes básicas como «ven» y «no».

● Si tiene más de 5 meses, mediante una radiografía podremos saber el grado de riesgo de displasia de cadera (malformación congénita de la articulación, en la que el acetábulo y la cabeza femoral no concuerdan mutuamente entre sí en su forma, con desarrollo posterior de evidentes signos de deformación –osteoartrosis-, que va desde leve a muy grave debido al juego (movimiento) o golpe producido por esa falta de coaptación de las superficies en contacto).

Inconvenientes

● Nos tendrá muy ocupados (aunque menos que el cachorro).
● Ocasionará menos desperfectos, pero serán de mayor magnitud que los que habría podido hacer un cachorro.

Depende…

● Estará parcialmente influenciado por la educación y el trato recibidos anteriormente; esto puede resultar positivo si la relación había sido buena, pero será un verdadero desastre en caso contrario.

● Si pertenece a una raza de desarrollo rápido, será muy difícil imponerle nuestra voluntad; por el contrario, si pertenece a una raza muy jerárquica, no tendremos problemas, siempre que sepamos comportarnos como auténticos jefes de la familia.

● Si el ejemplar es muy bello o se le detecta una marcada actitud para el trabajo, su precio resultará más elevado que el del cachorro. Sin embargo, en ocasiones se puede encontrar algún cachorro al que se le hayan cerrado las puertas de la fama por culpa de un detalle ínfimo (por ejemplo, los ojos un poco claros en una raza que debe tenerlos muy oscuros). Estos defectos penalizarían en una exposición, pero no constituyen ningún problema para quien desea sólo un amigo o un guardián.

ADULTO (MÁS DE 12 MESES)

Ventajas

● Si buscamos un ejemplar de exposición o participar en pruebas de trabajo, el adulto nos ofrecerá garantías y no simplemente esperanzas.
●  Podrá emplearse inmediatamente como reproductor.
●  Exigirá menos tiempo y menos atenciones que un cachorro.
●  Sabremos con certeza si padece alguna tara genética.
●  Correrá menos riesgos que el cachorro y que el perro joven en el ámbito higiénico y sanitario.

Inconvenientes

●  Vivirá menos tiempo con nosotros.
●  Los posibles comportamientos indeseables (agresividad contra los niños o contra otros animales), estarán mucho más arraigados y serán más difíciles de corregir.


 

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