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«Tierna Maternidad»


Fuente: Revista Pelo Pico Pata – Nº 40

Darwin escribió: "Habiendo probado que el cuerpo del hombre y de la bestia son de un sólo tipo, es casi superfluo entrar a considerar sus mentes". Darwin sugiere que ya que los hombres y los animales nos parecemos tanto físicamente, nuestras mentes también deben parecerse. Compartimos cuerpo y mente con otros animales, y al igual que nosotros protegemos y cuidamos a nuestros hijos, lo hacen ellos.

Tierna maternidad: el orangután

Al contemplar a una madre orangután en sus expresiones y gestos, podemos encontrar toda la felicidad de la maternidad. La solicitud que sienten por sus hijos es como un segundo corazón que late en ellas. El amor maternal es la manifestación más evidente del instinto de conservación y de reproducción.

Entre los orangutanes el amor a los hijos está muy desarrollado, entrañando en la madre una multitud de modificaciones que tienden a la protección, mantenimiento y educación de los pequeñuelos.

Los naturalistas se preguntan si para asegurar mejor la suerte de la prole, no habrá actuado la naturaleza de tal modo sobre el efecto de las madres disponiendo las cosas de manera que los pequeños vengan a ser para ella una fuente de sensaciones agradables. Cuando el bebé mama, una dulce emoción acompañada de un sentimiento de placer aflora en el rostro de la madre orangután. Es importante destacar que comparten el 97% de su ADN con el hombre y que sus expresiones de amor, ternura o miedo, son semejantes a las nuestras.

UNA DIFÍCIL SUPERVIVENCIA

Las hembras alcanzan la madurez sexual a los 12 años. Como los humanos, el orangután tiene un periodo de gestación de 9 meses, y nace un único bebé indefenso y muy vulnerable. El alumbramiento tiene lugar sobre la copa de un árbol, protegido de los depredadores, y, por lo tanto, tiene que ser muy rápido. El recién nacido pesa alrededor de 1,5 kilos. Desde el principio, se agarra a su madre, que le lleva consigo permanentemente y le alimenta con solicitud.

La hembra de orangután tiene un hijo cada 8 años aproximadamente, un ritmo muy lento para una especie amenazada de extinción por la deforestación de los bosques, su hábitat natural, y la caza indiscriminada. La esperanza de vida de un animal en libertad es de 40 años, por lo que su número de crías es muy limitado. Se calcula que cada ño mueren miles de orangutanes a medida que las selvas donde viven son taladas.

La mayoría de los bebés huérfanos proceden de las plantaciones de la palma de aceite. Con la tala de árboles desaparece el alimento, cuando las madres entran en las plantaciones buscando comida para sus pequeños hambrientos, los agricultores las matan y encierran a sus bebés en jaulas para la venta en el mercado negro de mascotas. Al haber sido capturados muy jóvenes, los orangutanes bebés son propensos a padecer trastornos respiratorios e intestinales, pues su sistema inmunitario es muy frágil, padeciendo frecuentes catarros y diarreas.

COBIJO Y AMOR

En todo momento las madres expresan la mayor ternura hacia su pequeño, lo llevan en brazos o a la espalda cuando se ven obligadas a huir, y lo defienden con valor y aún con verdadera abnegación ante los predadores, incluido el hombre. Les ofrecen cobijo y amor, y se desvelan por proporcionarles los mejores cuidados maternales. Las hembras cuidan de las crías hasta que éstas tienen, al menos, unos 8 o 9 años; además, los orangutanes maman hasta los 5 o 6 años. En su juventud tienen una gran dependencia de sus madres, que los hace muy vulnerables, hasta que a partir de los 10 años comienzan a independizarse, y aunque los machos son muy autónomos, las hembras establecen su morada cerca de la de su madre.

En los pequeños tiene gran importancia la imitación de conductas observadas, por lo que la madre es también el principal agente educador, como sucede en los niños. Los orangutanes basan su aprendizaje en la atención y la memoria, repitiendo mediante el juego lo aprendido. Este largo contacto con la madre es la principal fuente de adquisición de conocimientos, y así la madre se erige como la principal educadora de los pequeños para la supervivencia.

BEBÉS PARA MASCOTA

 

La captura de bebés para ser usados como mascotas o para ser enviados a circos y zoos, es otra de sus serias amenazas, pues en la mayoría de los casos, la caza furtiva comporta matar a la madre. A pesar de las leyes indonesias e internacionales que prohíben la caza, tenencia y tráfico de orangutanes, aún hoy el número de orangutanes capturados es elevadísimo. Por cada uno que es vendido como mascota, se calcula que cuatro o cinco murieron, generalmente hembras criando pequeños. El precio de un orangután joven es de unas 200.000 rupias, unos 15€ en el mercado negro en origen.

Cada año llegan docenas de bebés a los centros de recuperación de la especie como “The Orangutan Care Center” o “Orangutan Foundation International”. Han perdido a sus madres que fueron cazadas para vender su carne. Las crías, que se mantienen agarradas a sus madres aunque estén muertas, son capturadas y ofrecidas a las mafias que trafican con fauna protegida. Reintroducir estos jóvenes en el medio natural, cuesta un gran esfuerzo, al haber pasado la mayor parte de su tiempo encerrados en jaulas o atados, sin acceso a árboles, son individuos sin experiencia que no saben cómo comportarse en su medio natural.





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