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«Tamarinos y Titíes, Sombras del Bosque»


Fuente: Revista Pelo Pico Pata – Nº 39

Los tamarinos y titíes son pequeños primates pertenecientes a la subfamilia de los Calitrícidos y habitantes de los bosques tropicales de Centroamérica y América del Sur. Viven principalmente en la copa de los árboles, en cuyos troncos se resguardan por las noches, como si de una habitación de hotel se tratara. Pero no es raro verles merodeando por la hierba alta.


Tienen una dieta muy variada: desde frutas y hojas, pasando por huevos, insectos e incluso pequeños vertebrados. Beben el agua que se deposita en la superficie de las plantas, tanto lamiéndola como sorbiéndola.

A pesar de estar fuertemente emparentados, podemos distinguir unos de otros por tres caracteres:

1- Mientras que los tamarinos tienen la mandíbula redondeada (algo parecida a una U), la de los titíes es más puntiaguda (como una V).
2- Los incisivos inferiores en los tamarinos son más cortos que los colmillos, mientras que en los titíes son más largos.
3- Aunque los titíes únicamente presenten esmalte en la parte externa de los incisivos, éste es mucho más grueso que el de los tamarinos, que aparece en ambas caras del diente.

Deanimalia - Tití (primate - Subfamilia Calitrícidos)

Estas diferencias están relacionadas con la alimentación, permitiendo a los titíes perforar la corteza de los árboles y tomar de ella la savia, mucho más importante en su nutrición, que en la de los tamarinos.

Aunque aparentemente en los primates no se diferencian las manos de los pies, esto no es así. Todos los dedos de los Calitrícidos presentan pezuñas, exceptuando el primer dedo de las extremidades posteriores (análogo a nuestro dedo gordo del pie), que tiene una uña que se ha modificado a partir de la pezuña por aplanamiento. Además, ese dedo gordo, está opuesto, formando un ángulo en forma de L con el índice.

Titíes y tamarinos viven en grupos muy unidos de unos pocos individuos. Se organizan en familias de unos 10-15 componentes que incluyen; una hembra dominante, dos machos sexualmente maduros y una “corte” compuesta por machos y hembras subordinados.

La “reina” se aparea con los machos dominantes y una vez nacen las crías, ya que la paternidad es difícil de asegurar, ambos padres participan en su cuidado. Un caso extremo es el del tamarino emperador, que participa activamente en el alumbramiento de su descendencia inclusive cortando el cordón umbilical.

Pero no sólo los padres cuidan de los pequeños, que normalmente tienen un hermano gemelo; el resto de la familia se presta a llevarles a hombros cuando se desplazan en busca de alimento, al menos hasta que alcancen las 7 semanas de vida, momento que suele coincidir con el destete.

Existen distintos modos de conseguir que únicamente sea la hembra “cabeza de familia” la que se reproduzca, pero el más interesante es la supresión de la ovulación, en la cual no puede haber reproducción porque las demás hembras no llegan a ovular. Este fenómeno ocurre debido a que las feromonas secretadas por determinadas glándulas, que ejercen su influencia sobre los demás miembros de la familia, y su éxito es debido a que los individuos duermen juntos y pegados unos a otros.

La inhibición puede darse bien mediante inhibición hormonal en las adultas, bien por impedir la madurez de las hembras jóvenes. Además, se ha demostrado que el aislamiento y el contacto con machos extraños permiten a la hembra escapar de la inhibición, volviéndolas fértiles.

¿Qué sentido tiene este mecanismo? El motivo está relacionado con la cooperación en la crianza; se trata de obligar a los demás individuos de la familia a cuidar de sus hermanos al no tener éstos crías propias.

Los seres humanos no somos los únicos animales con capacidad de comunicarse; ya que en la naturaleza, el intercambio de información es constante y necesario.

Estos pequeños primates se comunican mediante manifestaciones vocales llamadas “gritos” y expresiones faciales variadas, a través de las cuales se avisan de los peligros tales como un depredador, se llaman, muestran sus intenciones…

Para demostrarlo, grupos científicos grabaron estos gritos en distintos contextos para reproducirlos después en condiciones naturales. Cuando el investigador, frente a un grupo de titíes, reproducía el grito que se creía relacionado con depredadores terrestres, todos los animales corrían hacia los árboles mirando hacia el suelo. En cambio, al reproducir el grito del águila, todos miraban al cielo en busca de ésta. Así se demostró que existía una comunicación vocal, y que, en base a cada situación, el sonido era distinto.





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