En los Arrecifes de Coral

Erizo de Mar Perforador

REINO
Animalia
FAMILIA
Echinometridae
FILO
Echinodermata
GÉNERO
Echinometra
CLASE
Echinoidea
ESPECIE
E. mathaei
ORDEN
Camarodonta
NOMBRE BINOMIAL
Echinometra mathaei
SUPERFAMILIA
Odontophora
       

El  erizo de mar perforador tiene forma elíptica y ligeramente comprimido, mide, en la madurez, entre 5 y 8 cm de largo y de 4 a 6 cm de ancho.

Cuenta con espinas cónicas y robustas, cuya longitud, bastante homogénea, puede alcanzar de 5 a 6 cm.

Los radiolos son de color muy variable, pero siempre uniformes: beige, rosa, marrón, negro, verde, púrpura o gris. Tienen la particularidad de presentar un anillo blanco en la base. En algunas poblaciones del Pacífico, la punta de los radiolos suele ser blanca.

La forma ovalada es característica de la familia, y es generalmente más pronunciada en este género, con tubérculos proporcionalmente más pequeños que en los otros géneros de la familia Echinometridae.

Esta especie común está ampliamente distribuida en todo el Océano Indo-Pacífico Occidental y es considerada la especie de erizo de mar costero más abundante en el mundo. En el Océano Índico se encuentra en todas las costas orientales de África: desde el Mar Rojo hasta Sudáfrica, así como en los archipiélagos de Mascarene (Isla de la Reunión, Mauricio), Madagascar, las Seychelles o las Maldivas. En el Pacífico, su presencia se observa desde el sur de Japón hasta Nueva Zelanda, pasando por Filipinas, Australia, Nueva Caledonia y Polinesia hasta el archipiélago de las Islas Hawaianas.

Este equinoide vive en arrecifes de coral, tanto en lagunas como en altos niveles de barreras de coral, entre la superficie y los 10 m de profundidad. El límite superior a veces toca la superficie, donde las mareas son inexistentes, pero sigue estando condicionado por el riesgo de desecación y la alta temperatura del agua; se ha descubierto que las temperaturas superiores a 40° son letales para esta especie. Además, aunque poco frecuente por debajo de 5 m, se ha observado excepcionalmente hasta los 140 m de profundidad.

Utilizando sus espinas y mandíbulas, excava cavidades, incluso galerías, en la piedra caliza donde se refugia durante el día para protegerse de los depredadores. De este modo, contribuye a la bioerosión de la caliza coralina, al tiempo que contribuye a su rugosidad.

Dependiendo de la depredación y de la cantidad de alimento (especialmente algas) disponible, puede ser escaso y muy críptico o formar grandes poblaciones. En este último caso, su densidad puede alcanzar varias decenas de individuos por m².

 

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